Opinión

OPINIÓN

Esto que somos; la necesidad de contar y recordar

Guido Alejandro Arana Hace 11/4/2018 1:47:00 PM

Este domingo me propongo compartir una satisfacción e inquietud personal; hace muchos años vi una obra de teatro que se llama Made In Lanus; hace menos tiempo, analizando lo que está pasando, tomando simplemente como referencia esa magnífica obra, me propuse escribir una obra de teatro más “de acá”, que recoja la memoria colectiva e interpele el momento que vivimos; esa memoria colectiva que, como dice Peña, se construye a partir de “nuestros recuerdos y los recuerdos de los demás”.

Hegel decía algo así como que la historia no es otra cosa que una serie de hechos repetidos; Marx comienza el 18 Brumario de Luis Bonaparte con un complemento a la misma y asegura que “la historia ocurre dos veces: la primera vez como una gran tragedia y la segunda como una miserable farsa”.

No escribí una obra de teatro para “ser tan apocalíptico”, sino para plantear dos hechos: el drama de los que sienten que acá no tienen futuro y deben buscar en otros lados lo que aquí no se les da; hecho que no es nuevo en nuestras sociedades, pero no por ello deja de ser traumático para los que se van y para los que se quedan. También, esto es lo central, para recuperar o hurgar, de alguna manera esa historia cruceña poco escrita o analizada pero muy contada de boca en boca o cuando ‘las papas queman’, que es cuando afloran esos 60 años recientemente pasados que al personaje le sirven de ancla para justificar su necesidad de no dejarse abatir por los tiempos que corren.

Santa Cruz es el escenario de desarrollo de Esto que Somos; finalmente, de aquí soy, por lo que, contar una situación como la que la obra interpela desde el 2018, entrelazando pasado y presente, trazando paralelos, historias colectivas y personales, dolores y resentimientos añejos que hicieron y hacen daño, es una consecuencia, simplemente eso; “soy si me incumbe”, decía Benjo Cruz.

Cuando Paula Peña escribió su comentario expresó: “Esta ciudad donde vivimos, Santa Cruz, tiene una historia; su historia reciente, los últimos 60 años tienen hechos que deben ser recordados” porque construyen la memoria colectiva de una sociedad; (en) “esta obra de teatro, los hechos del pasado adquieren relevancia para el presente”.

Estamos en escena hace un par de meses y ya es posible constatar aquello de que “la memoria colectiva, no es la memoria histórica”, sino que esta se construye con aportes, con recuerdos, comparando, trazando paralelos; es un hecho que del cómo rememoramos el pasado, es cómo vamos a tejer nuestro presente; eso nos lo hacen saber quienes nos saludan al finalizar la función; cada uno tiene su parte de historia, tienen memorias contadas y algunas vividas; otros, recién se enteran de que lo que allí se plantea como el argumento del personaje central para justificar su necesidad de “negarse a tomar caminos desconocidos a su crisis”.

Recurro una vez más al comentario de la historiadora Paula Peña para decir que el hombre de la obra, sin argumentos que justifiquen su negativa a irse, busca en el pasado, las posibles soluciones para un presente que le cuesta comprender y para un futuro que no conoce y le produce incertidumbres.

¿Por qué usar este espacio para hablar de algo tan personal? Porque recibo de quienes asisten elementos de memoria colectiva y hechos históricos que justifican la decisión de escribirla, sea de parte de quienes vivieron los dramáticos tiempos de la invasión ucureña de los años 50, y trazan paralelos con “el cerco del 2008”, por ejemplo; o de quienes debieron salir del país por causa de las dictaduras, en el tiempo que hayan sido, o los cabildos de entonces y los recientemente pasados; porque creo que a lo mejor debemos hacer algo más entre todos para hablar de lo que, vaya uno a saber por qué, no se habla.

En teatro una obra es una historia, verdadera o imaginada; eso no importa; y si evidentemente lo que nos proponemos en cada actuación es contarla bien, creo que a lo mejor encontramos “algo más” que justifique tanta búsqueda.