Cuatro de los nuevos nueve fiscales departamentales de Bolivia fueron reciclados de esa nómina de 26 excandidatos para la Fiscalía General del Estado que, el 9 de octubre, llegó a la fase de votación en la Asamblea Plurinacional. Giros de la política y la vida pública, los cuatro habían competido por el puesto con el flamante fiscal general, Juan Lanchipa, y ayer fueron posesionados como sus subalternos en las regiones de La Paz, Santa Cruz, Cochabamba y Tarija.

Para los nueve departamentos, el extitular de la Dirección de Reivindicación Marítima del Gobierno designó la siguiente nómina: William Alave como nuevo fiscal departamental de La Paz, Mirael Salguero para Santa Cruz, Juan de la Cruz Vargas en Cochabamba, Mauricio Nava en Chuquisaca, Roxana Choque en Potosí, Orlando Zapata en Oruro, Juan Carlos Cuéllar en Pando, Nuria González en Beni y Aimore Álvarez para Tarija.

De esa lista, se identifica a Alave, Salguero, Vargas y Álvarez como algunos de los excandidatos que mayores puntajes acumularon como candidatos a fiscal general: de hecho Salguero, con 79,41 puntos, pasó con milésimas el total acumulado de 79,36 que obtuvo de calificación Lanchipa antes de que la mayoría masista y algunos votos de oposición lo eligiesen ganador.

Y aunque en el Movimiento Al Socialismo (MAS) ven como un acierto que Lanchipa escoja a algunos de los excompetidores mejor calificados como sus colaboradores -cosa de rescatar la capacidad, dice la senadora cruceña Adriana Salvatierra, presidenta de la comisión legislativa que preseleccionó a los aspirantes a la Fiscalía General del Estado-, para su colega de Unidad Demócrata (UD), Óscar Ortiz, estas cuatro designaciones son una suerte de compensación que sirvió para destrabar la primera votación de la Asamblea el 9 de octubre pasado, cuando Lanchipa, que aparecía como favorito para ser elegido, no obtuvo el suficiente apoyo en la primera vuelta.

“Esto es una muestra de cómo la Fiscalía se maneja como un ‘pasanaku masista’, donde los cargos parecen acomodarse para quienes tengan antecedentes de persecución a líderes de oposición y en función de las necesidades del partido de Gobierno”, acusó Ortiz.

En palabras del líder demócrata, el día de la votación la bancada masista mostró su división y pese a que se presumía que la elección de Lanchipa estaba cantada, hubo un empantanamiento originado en el seno de la mayoría masista: una parte de la bancada oficialista de La Paz llegó a abandonar el hemiciclo, tras conocerse que el también expresidente del Tribunal Departamental de Justicia de La Paz no pudo ganar con la comodidad que dan los dos tercios.

“Luego, esa misma noche, corrió la versión que se decidió que los dos tercios del MAS apoyarían a Lanchipa en una segunda vuelta y a cambio los otros candidatos con aspiraciones recibirían otros cargos”, recuerda Ortiz, quien sugiere que las designaciones de Alave, Salguero, Vargas y Álvarez han servido para saldar ‘compromisos’ que permitieron la elección de Lanchipa.

Pero para la senadora del MAS, las explicaciones de Ortiz no son más que ideas aventuradas. Salvatierra le recordó al senador que por Lanchipa votaron hasta parlamentarios de la oposición. “Así que, quién sabe, en una de esas Óscar Ortiz también votó por Lanchipa y ahora viene a decirnos esto”, dijo.

De la posesión

Más allá de la controversia política, Lanchipa posesionó a los nuevos fiscales departamentales con la conminatoria de recuperar “la credibilidad y la confianza de la población” y resolver la carga procesal de más de 236.000 causas abiertas que se heredaron de la gestión de Ramiro Guerrero, el exconstituyente del MAS que se convirtió en fiscal general en 2012. En el acto de posesión en Sucre, Lanchipa no fue el único en reflexionar a los nuevos fiscales. Muy cerca del fiscal general, el ministro de Justicia, Héctor Arce, también los invocó a cambiar el sistema judicial.

En ese contexto, el senador Ortiz recordó que el nuevo fiscal de Tarija, Aimoré Álvarez, fue subprocurador general y antes representante de la Procuraduría General del Estado en Santa Cruz y, como tal, dijo él, se dedicó a perseguir al gobernador Rubén Costas. Por su parte, el nuevo fiscal de La Paz, William Alave, fue magistrado del Tribunal Supremo de Justicia, asesor jurídico de la empresa gubernamental Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y colega de Lanchipa en el Tribunal Departamental de Justicia de La Paz.

Ortiz recordó que Juan de la Cruz Vargas, hoy fiscal de Cochabamba, antes fue representante de la Procuraduría General en Cochabamba. Con esos antecedentes, Ortiz es pesimista y no cree en los cambios.