Opinión

Santa Cruz de la Sierra en su día

El Deber Hace 2/26/2019 8:00:00 AM

Santa Cruz de la Sierra cumple hoy 458 años. El capitán hispano Ñuflo de Cháves, al fundarla (un 26 de febrero 1561) le puso el apelativo de su ciudad natal y este se conservó para siempre, pese a sucesivos traslados. Hay únicamente dos Santa Cruz de la Sierra en el mundo; localidades llamadas Santa Cruz abundan. Lo ‘de la Sierra’ hace la diferencia.

El crecimiento se aceleró desde principios de la década de los 60. La otrora pequeña aldea de las llanuras del Grigotá alberga hoy casi tres millones de seres. Es la ciudad más grande de Bolivia y centro económico del país. A eso se suma un promedio de más de 200 personas que llegan por día en procura de un mejor futuro.

Según registra el Acta de Constitución de la República de Bolivia del 6 de agosto de 1825, los delegados cruceños votaron por incorporarse al nuevo Estado. Santa Cruz no era parte de las provincias altas; su adhesión fue voluntaria y probó su bolivianismo desde el nacimiento del país. Ya en 1828 tropas cruceñas repelieron la invasión brasileña de Chiquitos. El 18 de noviembre de 1841 los cruceños fueron decisivos en la batalla de Ingavi; ese exitoso enfrentamiento consolidó la integridad nacional. En el Pacífico, en el Acre, en el Chaco, se derramó sangre cruceña en defensa de Bolivia. Así pues, cabe rechazar cualquier duda sobre el sentido nacional de esta tierra oriental.

He aquí otros recientes aportes cruceños a Bolivia: regalías, apoyo a la democracia, elección de alcaldes y prefectos (hoy gobernadores), procesos autonómicos, un alto porcentaje del PIB y la asimilación de migrantes del interior que encontraron acá su destino. Hoy, sin duda lo más nacional es lo cruceño.

En el hinterland del Cono Sur hay ciudades más grandes y modernas, pero ninguna puede competir con Santa Cruz de la Sierra en su cualidad de ser nudo del espacio interior subcontinental. Por su lado, el prócer argentino Bartolomé Mitre profetizó a fines del Siglo XIX: “El porvenir de Bolivia no está al occidente, sino donde nace el sol, en el oriente”.

Expertos franceses del prestigioso grupo Sangosse proyectaron en 2016 un triángulo imaginario entre San Pablo, Santa Cruz de la Sierra y Bahía Blanca. Y expresaron: “Desde ese triángulo saldrá la comida del mundo, porque allí hay espacio de sobra y tiene una población lo suficientemente educada para entender las nuevas tecnologías”. He aquí que esos peritos ya consideran a Santa Cruz de la Sierra como un vértice del triángulo de la alimentación planetaria. La geografía está dictaminando por sí sola el venturoso destino de Santa Cruz de la Sierra.