Los productores de granos ven un incentivo para aumentar la producción la aprobación del Decreto Supremo 3666, con el que el Órgano Ejecutivo autoriza la exportación de maíz para siembra, maíz amarillo duro y subproductos de maíz.

La normativa, aprobada la pasada semana, especifica que esta autorización se logró por un informe favorable del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras y del Ministerio de Desarrollo Productivo, que apuntaba que “en la última campaña agrícola se lograron excedentes de producción de maíz, por las condiciones productivas favorables y la implementación de políticas en este rubro”, por lo que no afecta a la demanda interna.

Al respecto, el presidente de la Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Richard Paz, indicó que esta liberación de grano de maíz y subproductos es muy importante para incentivar la producción de este alimento estratégico para el país.

“Necesitamos la seguridad de acceso a mercados externos y el uso de biotecnología para aumentar nuestra producción”, dijo.

El gerente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez, recordó que Bolivia era un país exportador neto de maíz amarillo duro para el engorde del pollo y ganado mayor.

En 2015, el país llegó a un pico de exportación de 101.000 toneladas por casi $us 21 millones. Pero desde 2016 la exportación menguó por la sequía y el ataque de insectos. “Desde 2017 hasta ahora se importó maíz transgénico argentino por cerca de 200.000 toneladas, gastándose $us 28 millones en ello”, dijo.