Los 66 años de EL DEBER se continúan celebrando y esta vez a través de las remembranzas del director general Pedro Rivero Jordán, quien hizo un repaso no solo de la vida institucional del Diario Mayor, sino de todo lo que vivió él en su caminar por el periodismo al lado de su padre, Pedro Rivero Mercado, el gran responsable de erigir esta casa periodística.

A Rivero Jordán, esta vez, le tocó estar al lado del micrófono en el programa Historias de gente como uno, que conduce cada domingo Carlos Valverde y que se lo puede escuchar, de 10:00 a 11:30, en 103.3 EL DEBER Radio.

Los avances en la tecnología y la forma de leer del público y cómo EL DEBER se mantiene fue la primera cuestionante de Valverde a su interlocutor.

“Por sus profundas raíces en la comunidad. La fidelidad de los lectores no solamente nos ha permitido subsistir, sino consolidarnos como un líder, como un referente y no cabe duda que en esto tiene que ver mucho con los pilares que se construyeron, me refiero a la credibilidad y a la independencia”, responde Rivero, antes de efectuar un repaso por los primeros años de la segunda etapa del diario, en la que él y sus hermanos, Willy, Sonia, Juan Carlos y María del Rosario, formaron parte siguiendo los pasos de sus padres.

“Recuerdo con nitidez a uno de los principales voceadores, don Nico, un señor no vidente que vivía en el barrio El Paraíso; había que llevarle a su domicilio el paquete del periódico pedaleando en medio de los arenales. Don Nico era un ser extraordinario, le leíamos los titulares y él se los memorizaba. Tenía su puesto de venta en el mercado de la calle Sucre. A veces nosotros pasábamos por ahí con Willy de ida al colegio y lo escuchábamos a don Nico vocear los titulares y yaparle de su cosecha también (risas). Sin duda que vendía bastante bien”.

Los recuerdos de su padre

No tuvieron una vida fácil. El director general recordó que su padre tuvo otros trabajos paralelos a la dirección de EL DEBER en sus primeros años. Fue secretario privado de Ramón Darío Gutiérrez, propietario del ingenio azucarero San Aurelio. “Conocía de sus exigencias, pero también de las devociones que le guardaba a mi padre, porque sabía interpretarle sus ideas y a veces le ponía freno”.

Rivero Jordán también enaltece la figura de su madre, Rosa, a quien la recuerda llevando la ollada de café o api junto con una bolsada de pan para ofrecerles a los canillitas.

“Impensable que EL DEBER haya logrado convertirse en lo que es sin la presencia de mi madre. Ella era la de la visión. Recuerdo cuando en el 76 aparece El Mundo. Pasado cierto tiempo a mi papá le proponen, las mismas personas de ese diario, que él asuma la conducción de un vespertino. A mi padre se le iluminaron los ojos, entonces mi madre se opuso tenazmente a esa proposición y, palabras más, palabras menos, le dijo: 'nosotros vamos a salir adelante’”.

Rivero Jordán tuvo una excelente relación con su progenitor, quien lo incentivó a la redacción periodística iniciándolo en el área deportiva. “Fue mi universidad, todo lo aprendí de él, incluso la redacción de los comentarios de fútbol, porque él hacía crónicas de fútbol. Compartí bastante con él”, añade.

Apostar a seguir innovando

Para el director, los cambios e innovaciones no pueden esperar demasiado tiempo. “Incluso sobre la marcha hay que encontrar la manera de atraer nuevos lectores o ver qué es lo que te están demandando”, recalca, tal cual sucedió con el lanzamiento del deportivo en 1978 y algunos años después del suplemento Sociales.

PARA SABER

LA PRIMERA ETAPA | Entre 1953 y 1959, fundado por Lucas Saucedo. Pedro Rivero Mercado toma la posta en 1965.

LAS OTRAS FACETAS | Recordaron el gusto por la literatura de Rivero Mercado en sus facetas de escritor (Las palomas contra las escopetas, Los gorriones del barrio, entre otros títulos), además de la de poeta, bajo el seudónimo de Gustavo Adolfo Baca.

¿PRESIÓN? | "Sí la hay, se la soporta con nuestra independencia periodística con la que nacimos".

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