La víctima del caso de presunta violación en grupo en el motel Deluxe rompió el silencio. A través de su mamá entregó a EL DEBER una carta dirigida a la población, donde relata lo que vivió un día antes del encuentro con los cinco procesados por este caso y cuenta el difícil momento que ahora está viviendo.

La mujer que tiempo atrás aceptó hablar con este medio para contar su verdad, estaba sentada en una sala de la casa de un familiar. Se escuchaba nerviosa, pero a la vez su tono de voz denotaba firmeza para lo que minutos después nos revelaría, en medio de lágrimas y sollozos.

Esto escribió mi hija”, disparó sin previo aviso la mamá de la joven de 18 años e inmediatamente leyó las primeras líneas de una hoja color blanco, tamaño oficio, donde con letras mayúsculas, con tinta de color azul y en imprenta, su hija narra por primera vez de manera pública su verdad.

La mujer se quebrantó. Le era muy difícil leer lo que había escrito su hija. Las lágrimas pudieron más que seguir al pie de la letra lo plasmado en los dos lados de la hoja blanca tamaño oficio.

La muchacha había decidido hacer conocer al país su sentir, contando que ella nunca pensó que sus amigos podían haberle hecho tanto daño, que no podía imaginarse cómo todo su mundo se vino abajo justo cuando estaba a punto de iniciar su vida universitaria y convertirse en una neuróloga. En la misiva la joven se pregunta una y otra vez ¿por qué?, sin encontrar respuesta a su cuestionamiento.

También afirma que si bien los muchachos, aquellos a los que consideró amigos, están presos, ella asegura que no puede salir a la calle, que su vida está destruida y que ahora vive entre cuatro paredes. Les pide a los sindicados decir la verdad y se lamenta por haber confiado en ellos.

No solo tengo dolor, también tengo rabia porque quisiera volver el tiempo atrás y no estar ahora preguntándome ¿quién de ellos me violó?”, concluye la carta, que la madre leyó pausando su voz a cada momento, para tomarse la cabeza sin entender lo que pasaba.

Al final de la misiva (transcrita en extenso en la siguiente página) la mamá dijo: “Espero que se haga justicia”. La carta será entregada hoy por los abogados de la defensa, Andrés Ritter y Jessica Echeverría, de manera oficial a las autoridades para que forme parte del expediente de casi 500 fojas y sea considerada una prueba de la verdad de la víctima.

Mamás de los procesados

Del otro lado de la moneda, la mamá de Carlos Alejandro Saavedra Saavedra, Eliane Saavedra, y del menor de edad que se vio involucrado en este caso, eligieron la red Unitel para dar su versión de lo ocurrido y asegurar, en ambos casos, que no existió delito, que sus hijos son inocentes y que viven un calvario desde el inicio del proceso.

La mamá de Saavedra dijo que no existen pruebas de que hubiera habido una violación, que ninguno de los cinco procesados hizo nada dentro de la habitación del motel Deluxe y cuestionó la actitud de los encargados de la discoteca Dubái, por no haber llamado a la defensoría o a la Policía al ver que los muchachos, ahora involucrados en el supuesto caso de violación, fueron sorprendidos consumiendo droga en ese local.

“Mi hijo es inocente, no hay pruebas contra él... Estamos enterrados en vida... Cuál fue el error de los seis muchachos, fue fumar marihuana... Lo que ha desatado toda esta desgracia, es que los chicos consuman droga...”, indicó Eliane Saavedra, que trabaja en la comuna cruceña.

Por su parte, la madre del menor de edad aseveró que en su caso hay al menos 25 irregularidades cometidas por las autoridades al momento de la detención del adolescente y señaló que su hijo no es autor de ningún delito y que en realidad él es una víctima en este hecho, lo mismo que los otros procesados.

“Estamos esperando la audiencia en el caso de mi hijo, para demostrar que se cometieron delitos contra él”, aseguró la mujer a Unitel.

En respuesta a estas afirmaciones, la mamá de la víctima aseveró que la verdad de lo ocurrido está en el certificado forense de su hija, “ahí está plasmada toda la verdad de este caso, no hace falta nada más. Ahí está la vejación que sufrió mi hija, los golpes, está todo. Esa es mi verdad, por lo que ahora estoy luchando”.

CARTA DE LA JOVEN AL PAÍS

Jamás pensé que aquel 14 de diciembre mi vida cambiaría para siempre. La noche anterior me había desvelado junto a cuatro compañeras intentando memorizar todo lo que se refiere al sistema circulatorio. Estudiamos hasta las 7:00 am, estaba nerviosa por pasar el propedéutico y lo único que hice esa mañana fue una y otra vez repasar hasta que llegó la hora de dar el examen. Desde que era niña soñaba con ser neuróloga, esa tarde era el primer paso para cumplir mis sueños. Luego de una hora y media sentí que me había sacado un peso de encima. Ese 14 significó el primer paso para cumplir mis sueños y quién diría que se transformó en el día que destruyó mi vida para siempre. Yo estaba con las personas que yo creía eran mis amigos, entre ellos mi compañero desde mis 10 años ‘Tulín’ y ‘Peluca’ a quien yo consideraba uno de mis mejores amigos.

Esa noche yo no estaba sola con cinco hombres, como comentan algunas personas, yo estaba con quienes creía eran mis amigos festejando el cumpleaños de uno de ellos. Cuando sos joven pensás que nunca nada malo te va a pasar, que podés confiar en quienes creías un día te llamaban su amiga y aprecian estar ahí para vos. Lo que sucedió esa noche conmigo solo ellos lo saben y me duele que no les digan la verdad a sus padres. No sé qué duele más, ¿si despertar en una clínica y enterarte de que fuiste violada?, ¿qué horrible esa palabra no?, y que guarden silencio y que sus familias a las que yo jamás les hice ningún daño, todos los días inventen cosas de mí que jamás hice ni haré. Es duro enterarte de que una persona a la cual le decías tía, diga en toda la prensa que sos una pervertida. Las palabras de ella me dolieron más que las declaraciones de una señora que jamás vi en mi vida y que me llamó drogadicta. ¿Puede tanto la maldad? Hay noches que no puedo dormir porque vienen a mi cabeza una y otra vez las palabras tan crueles que dicen de mí.

Yo lo único que hice fue confiar y creer que sus hijos eran mis amigos y que jamás me tocarían ni un pelo. Mi vida está destruida, el sueño de iniciar este año Medicina se acabó, salir a la calle es tarea imposible porque vivo atemorizada, ya no confío ni creo en nadie. Si sus hijos están presos, yo lo estoy aún peor, todos los días encerrada entre cuatro paredes preguntándome ¿cuándo va a acabar esto?, ¿cuándo las familias de ellos y sus abogados dejarán de hacerme tanto daño?

Todos los días le pregunto a Dios ¿por qué a mí?, ¿por qué nadie me ayudó?, ¿por qué me dejaron botada y sola en esa clínica?, ¿por qué no dicen toda la verdad?, ¿por qué no son tan valientes y les dicen a sus madres que esa noche me violaron? Quisiera verlos cara a cara y que me miren a los ojos y me digan si estoy mintiendo. No solo tengo dolor, también tengo rabia porque quisiera volver el tiempo atrás y no estar ahora preguntándome ¿quién de ellos me violó?