"No me gusta cuando en un medio estatal hay tres opinadores de una sola posición", dice el nuevo ministro de Comunicación, Manuel Canelas y afirma que tampoco le gusta cuando pasa al revés en los medios privados.

A diez días de haber asumido el cargo, el exdiputado y exviceministro se muestra conciliador y está dispuesto a propiciar espacios para que las voces críticas al Gobierno tengan presencia en los medios de comunicación públicos. 

Si bien dice que no conoce a fondo el manejo de los medios estatales, Canelas afirma -en entrevista con el programa Asuntos Pendientes de EL DEBER Radio- que no tendría problema en modificar la línea editorial de los medios estatales pero que antes debe revisar el tratamiento que se le ha dado.

"Las voces críticas tienen que tener cabida", afirma y cita como ejemplo a la radio Patria Nueva, donde sostiene que hay espacios de debate. "Mi prioridad es comunicar las acciones que hace el Gobierno, pero no tiene que ser la única voz que esté representada en un medio público".

También busca hacer cambios en las páginas web y modernizar los medios. "Creo que hay que modificar cosas de forma y contenido de los medios estatales como un todo", señala.

El rostro de Evo en las obras

Consultado sobre la imagen del presidente en carteles, productos y obras públicas, el nuevo ministro asegura que "es muy dificil encontrar la frontera entre lo que es una campaña partidista y la promoción de lo que hace un gobierno, sobre todo cuando es un gobierno que está más de 10 años en el poder".

Pese a que le parece "muy extremo" prohibir que la imagen del jefe de Estado aparezca en las obras públicas, dice que va a procurar "ser lo más cabal y honesto posible en este tipo de cosas".

Los límites de la libertad

Canelas cree que la Ley de Imprenta es antigua y necesita ser modificada pero no va ser él quien lleve una propuesta a la Asamblea Legislativa Plurinacional: tiene que surgir de los periodistas, "desde los trabajadores hasta los dueños de medios".

Al finalizar la entrevista, se le consultó por el juicio que impulsa la telefónica Entel al periodista Raúl Peñaranda, quien denunció presuntas irregularidades en los procesos de contratación. "A priori, no soy partidiario de la judicialización de los debates y las cuestiones politicas", afirma y ve necesario dialogar sobre la libertad de expresión, "algo que en otras latitudes está muy bien normado".

"Cualquier Estado que se precie de ser serio tiene límites razonables (a la libertad de expresión)", finalizó.