Opinión

Gastos de YPFB

El Deber Hace 2/4/2019 10:00:00 AM

Los ejecutivos de YPFB, de tanto dedicarse a ocultar los datos de la realidad, están gastando dinero como si no estuvieran enterados de que la empresa está operando con números rojos.

Están a punto de decidir el cierre de una de las dos refinerías, por falta de petróleo, pero anuncian la apertura de oficinas especiales en Argentina, Brasil, Paraguay y Perú para ofrecer productos bolivianos.

Estos funcionarios están muy mal informados. No se han enterado de que el presidente Evo Morales decidió el 22 de enero que en las embajadas de Bolivia en el exterior exista un nuevo funcionario, en cada una de ellas, en todo el mundo, que se ocupe de ofrecer productos bolivianos allí donde estuviere.

Por supuesto que hablaba de los productos legales, de esos que no son promovidos por agentes especiales, no pagados por el gobierno, o por lo menos no directamente, que operan en todo el mundo. En eso todo está ‘compartimentalizado’, como se decía antes.

El reproche a los embajadores bolivianos lo hizo al revelar que todos los embajadores extranjeros que hablan con él en La Paz siempre tienen algo para ofrecerle en venta. No son baratijas ni espejuelos, como los que trajeron los conquistadores, pero son algo parecido. Son, por lo menos, productos más grandes.

Luego se supo que entre los embajadores extranjeros, Morales es conocido como el presidente con la billetera más rápida de la región, porque compra casi todo lo que se le ofrece, desde teleféricos de todos los colores, plantas de urea que no funcionan, helicópteros… hasta computadoras obsoletas o barcazas que nunca llegan.

Esta última idea, la de las barcazas que nunca llegan, podría inspirar a los burócratas bolivianos que vayan a vender la urea, porque deberán ofrecer un producto que, quizá, una de esas, no llega nunca a su destino, porque la planta dejó de operar debido a ‘paros programados’, como los que ocurrieron desde que fue inaugurada en septiembre de 2017.

Las oficinas que se propone abrir YPFB en cuatro países vecinos deberán hacer el esfuerzo por vender algo, pero quizá terminen ocupándose de comprar de todo, desde gasolina hasta diésel, grasas y todo lo que se importa ahora. Lo terrible, lo digno de una pesadilla, sería que tuvieran que ocuparse de comprar gas natural para el consumo interno.

Dios no permitirá que eso suceda.