El ingreso al país de un vehículo Lamborghini Huracán, que cuesta al menos $us 300.000, desató una ‘guerra sucia’ entre oficialistas y opositores. Inicialmente circuló por las redes sociales que el motorizado pertenecía al dirigente cocalero Leonardo Loza, luego se mencionó como propietario al candidato por Bolivia dice No, Óscar Ortiz. Ayer, el diputado Tomás Monasterio (UD) dijo que el auto de alta gama fue importado por un ejecutivo de un grupo empresarial con sede en Cochabamba.

La internación del vehículo fue confirmada por la presidenta de la Aduana, Marlene Ardaya. Dijo que llegó desde Estados Unidos, vía Chile, e ingresó por Patacamaya (La Paz) el 7 de febrero.

Loza respondió que se considera el “más pobre” de su organización y aseguró que vive en alquiler; además, señaló que su medio de transporte es una bicicleta.

El miércoles por la noche apareció una noticia atribuida al portal Urgente.bo, que decía que una importadora de autos había revelado que pertenecía a Ortiz.

El director del medio, Grover Yapura, aclaró luego que se trataba de una noticia falsa y lamentó que se hubiera utilizado “la tipografía y los colores” del medio digital para hacerla circular. Ortiz evitó referirse al tema.

Ayer, el diputado Monasterio afirmó que el Lamborghini fue adquirido por Cristian V. V., ejecutivo de una compañía de servicios de ingeniería, construcción y supervisión de líneas de transmisión eléctrica y de fibra óptica, que tiene contratos con varias empresas públicas y privadas. EL DEBER intentó conversar con Cristian; inicialmente contestó el teléfono, pero cortó la comunicación y después no respondió las llamadas.