Las cifras optimistas arrojadas por el Gobierno central sobre el crecimiento no reflejan la realidad económica del país. A esa conclusión llegan sectores miembros de la cadena productiva boliviana que ven con sorpresa los datos alentadores arrojados por el Gobierno. 

El 11 de mayo, el presidente Evo Morales señaló en un acto público que de acuerdo a las previsiones estatales, el crecimiento económico en los primeros meses del  año llegaba al 4,5%. Entusiasmado incluso el jefe de Estado vaticinó el pago de segundo aguinaldo, un beneficio que se otorga cuando el crecimiento llega a la cifra anunciada por el Gobierno.  

Sin embargo, empresarios de diversos sectores que son eslabones de la economía refutan los anuncios del Ejecutivo.

Comercio exterior
Según datos oficiales, las exportaciones en el país llegaron a marzo a $us 2.078 millones, en cambio las importaciones alcanzaron los $us 2.239 millones. Estas cifras arrojan un déficit comercial de $us 162 millones. Si bien se registra un repunte, según expertos consultados se debe al factor precio. 

El presidente de la Cámara Nacional de Exportadores de Bolivia, Wilfredo Rojo, manifestó que la situación del sector es preocupante por la caída del volumen de las exportaciones.

Por ejemplo, la cantidad de soya y sus derivados exportados al exterior cayó un 5%. El valor de las ventas al exterior del sector también se contrajo a un 11%, esto representa $us 14,8 millones menos que en el mismo periodo de 2017.

Otros sectores no tradicionales como las joyerías, según datos  del IBCE, redujeron un -40% su masa exportable y -19% en valor.
Los números del sector textil se tiñeron de rojo, pese a reportar una recuperación en su oferta externa a un 26%, el valor de su mercancía cayó un 27%.

Sector gastronómico

Uno de los sectores que más sienten la recesión es el gastronómico. Según la Cámara Gastronómica de Santa Cruz, en los primeros meses del año, la facturación de los  restaurantes cayó un 17%, esto representa cerca de Bs 119 millones. 

En este contexto negativo, cerraron 30 establecimientos. 
Javier Aguilera, presidente de la Cámara Gastronómica de Santa Cruz, es pesimista sobre la situación de su sector.  

En estos momentos, afirma, es de locos invertir. Para él, dos factores incidieron de forma directa a los restaurantes: la carga laboral y tributaria.
Por ejemplo, de cada Bs 100 que gana un restaurante Bs 40 se destinan para los impuestos.

 “La carga laboral está por encima del 50%, si usted le paga a un trabajador Bs 2.000, tiene que guardar Bs 1.000 adicionales y se tiene que ir adivinando el incremento cada año”, dijo.

Por último, Aguilera sostuvo que es “tonto el que invierte para abrir un restaurante de manera formal en el país”.

Realidad de más sectores

El sector forestal es uno de los  más lastimados en los últimos  años. La Cámara Forestal de Bolivia (CFB) contabilizó hasta 2017 el despido de 25.000 trabajadores y el cierre de 4.500 empresas; el motivo fue el excesivo control de las operaciones por parte del Estado.

Jorge Ávila, gerente de la CFB, afirmó que si este año el sector prevé recuperar su crecimiento, ve casi imposible que las empresas cerradas reabran o se vuelva a contratar más personal.  

“Este año tenemos incertidumbre, pero estamos trabajando para que sea un año de reactivación para el sector”, dijo.

 Otro sector disminuido es el de la Micro y Pequeña Empresa (Mype). José Carlos Vargas, presidente de la Federación de la Pequeña y Mediana
Empresa (Fedemype), aseguró que los 5.000  afiliados de su organización redujeron su producción hasta un 50% por la recesión.

“El sector no crece como corresponde”, afirmó Vargas.

 En lo que respecta el sector financiero, según las cifras de la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero,  las  utilidades de los bancos, fondos financieros y cooperativas  hasta abril cayeron  -4,76 %  en relación con el mismo periodo de 2017.

Para la Cámara de la Construcción de Santa Cruz (Cadecocruz), desde el año 2015 la economía nacional presenta una tendencia a la desaceleración, que si bien mantiene niveles de crecimiento por encima del 4%, cada vez son menores. 

“No existe ninguna señal en el corto plazo de que esta situación se revierta”, afirmaron desde la  entidad empresarial. 

En la institución sostienen que “para que la construcción vuelva a tener niveles de crecimiento expectantes es necesario resolver varios cuellos de botella”. 

En concreto son tres cosas las que piden los constructores: la primera es que la Planilla de Avance de Obra se convierta en instrumento mercantil y pueda ser descontado en el sistema financiero para otorgar liquidez y flujo de caja a las empresas.

La segunda demanda es reglamentar la participación de las empresas extranjeras en el país. Y el tercer pedido es el reajuste de precios de las obras, especialmente de las que tienen duración superior a un año. 

La Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz (Cainco) señaló que cuenta con 87.000 empresas afiliadas que representan  un tejido empresarial diverso dentro del cual un grupo podría estar en torno a esa proyección estatal, mientras que otros estarían debajo de esta cifra referencial.

Para la Cainco, el crecimiento nacional es determinado por la demanda externa, en especial de hidrocarburos. “La moderada recuperación de la actividad implica que en el global se puedan observar mejores cifras de crecimiento”, indicó la entidad.

S&P baja calificación de Bolivia y anticipa un crecimiento del 4,3% en los siguientes dos años

La agencia de calificación crediticia Standard & Poor's (S&P) bajó la nota soberana de Bolivia a "BB-"desde "BB", debido a una posición externa más débil del país.

La calificadora internacional también mejoró el panorama de Bolivia a "estable" desde "negativo", lo que refleja la opinión de que la economía del país seguirá creciendo en torno a un 4,3% durante los próximos 12 a 24 meses.

“La rebaja refleja nuestra visión de que la posición externa de Bolivia ha sido debilitada por un sostenido gran déficit de cuenta corriente”, afirmó S&P en un comunicado.

La proyección se aleja del  pronóstico estatal hecho por el Gobierno, que fijó una tasa de crecimiento en torno al 4,7% para el 2018, y que para mayo la meta estaba cerca de un 4,5%.

Sin embargo, varios sectores cuestionan la  proyección oficialista; uno de estos sectores es la  Cámara Nacional  de Industria (CNI), que ve poco factible que el crecimiento oscile en el rango dado por el Gobierno central. 

“Nosotros no creemos que la situación de la economía esté mejor. Uno lo ve en el día a día, las ventas de las empresas grandes han disminuido. No coincidimos que nos esté yendo mejor que el año pasado”, afirmó Horacio Villegas, presidente de la CNI.

La Cainco señaló que el sistema estadístico nacional no cuenta con indicadores que muestren la evolución de la actividad económica sectorial y regional oportunamente, lo que a la larga es una debilidad. 

“Existe un rezago de tres meses para la difusión estadística y de seis meses en el caso de las estadísticas departamentales”, indicaron desde la Cainco.

Demanda empresarial

Entorno adecuado
Para ello se requiere que no se impongan costos excesivos a las empresas, como fue el caso del reciente aumento salarial; o que no se genere incertidumbre con normas como la Ley de empresas Sociales, sostuvo la  Cainco.  

Regulación  y comercio
Se requiere una regulación adecuada en los diversos sectores sin amedrentamiento innecesario de diversas instituciones de regulación. A ello se suma también una estrategia de comercio exterior inteligente con el exterior y la provisión de infraestructura adecuada para los negocios.

Liberación de mercados
Para Wilfredo Rojo, presidente de la Cámara Nacional de Exportadores de Bolivia (Caneb), es necesario que se liberen todas las exportaciones, que en la actualidad están sujetas a cupos; indicó que el Estado solo liberó las ventas externas de azúcar y no así de otros productos.

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