Si todos los ministros que juraron ayer en el nuevo gabinete de Evo Morales se fundieran en uno solo, resultaría un paceño cuarentón, abogado o economista, que lleva al menos un lustro en altos cargos del Estado. La edad promedio del gabinete 2019 es de 48 años, nueve de los 20 nacieron en La Paz y uno de ellos nació fuera de Bolivia: Manuel Canelas, oriundo de Caracas, donde se encontraban sus padres en 1981 perseguidos por la dictadura de Garcia Meza.

Hay dos cruceños entre todos, pero ninguno nació en Santa Cruz. Carlos Romero nació y se crio en La Paz y Gabriela Montaño vio la luz en Cochabamba, pero vivió en Santa Cruz desde sus dos años. Hay solo cuatro mujeres en el gabinete, son el 25%, la mitad de la proporción de género de la Asamblea Legislativa.

Beni y Pando son los únicos departamento que no tiene ministro ni ‘adoptado’.

Las profesiones no garantizan la cartera. Por ejemplo, un pedagogo es canciller y un economista ministro de Educación. Al menos dos ministros tienen doble profesión: Juan Ramón Quintana es militar (llegó a mayor de Ejército) y sociólogo y César Cocarico fue profesor de educación física antes de volverse abogado constitucionalista. Ahora dirige Desarrollo Rural y Tierra.

Hay dos ministros cuya carrera sindical los llevó al cargo: Nélida Sifuentes y Milton Gómez, y uno más que inició estudios universitarios pero no los concluyó: César Navarro.

Montaño (médica), Héctor Arce (abogado), Luis Arce (economista), parecen estar en ministerios acorde a sus profesiones, al igual que los titulares de Hidrocarburos, Energía y Medio Ambiente, todos ingenieros. Coca, Gómez y Aguilar pasan de los 60 años. Hay cinco más que superaron los 50, hay ocho que están en los 40 y cuatro tiene más de 30 años.