No hubo sorpresas. El Tribunal Supremo Electoral (TSE) recibió ayer la inscripción de dos alianzas opositoras que, según analistas, se restarán votos por falta de acuerdos y favorecerán al MAS. La de Carlos Mesa (FRI) con el alcalde de La Paz, Luis Revilla, que se denomina Comunidad Ciudadana y que está identificada con los colores naranja y verde. Por la noche fue oficializado el acuerdo entre Unidad Nacional, de Samuel Doria Medina, y Demócratas, del gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas, que con los mismos actores de 2014 entierra a Unidad Demócrata y asume las siglas de Bolivia dice No.

Los analistas no vaticinan un buen resultado de la oposición en las elecciones, con esta opción. El politólogo Ludwig Valverde señaló que al no articularse una fuerza única generará dispersión del voto.

“Los opositores competirán y dividirán la votación, mientras el MAS acumulará una cantidad de apoyo que incluso podría establecer una diferencia con cada uno de sus oponentes que lo lleve a ganar la elección en primera vuelta. Por lo tanto, empieza con ventaja electoral”, dijo Valverde.

En ese aspecto coincide el también politólogo Marcelo Silva, quien asegura que en estos momentos el principal adversario de Mesa no es precisamente el MAS, sino el otro frente opositor.

El abogado Iván Lima recordó que en 2014 si la oposición no se hubiera fragmentado entre Doria Medina y Jorge Quiroga, “lo más probable es que hubiera impedido que el MAS obtuviera los dos tercios en la Asamblea”.

Lima defendió la propuesta que Jorge Quiroga lanzó en julio, de que el candidato con mayores posibilidades de ser segundo reciba el respaldo de los opositores y enfrente solo al MAS. “En las primarias solo se definirán los binomios, no es obligatorio que los 10 partidos se inscriban para las elecciones. Cualquiera de las dos coaliciones puede desistir, y los demás partidos contribuir a construir las bancadas parlamentarias. Eso es posible”, acotó.

Todas las demás fuerzas confirmaron que participarán en el proceso electoral, pero no registraron alianzas y no necesitaron inscribirse, aunque en un caso, el dirigente Luis Eduardo Siles, del MNR, acudió al TSE y, en medio de barras y banderas rosadas, confirmó que su partido estará en las elecciones del próximo año.

La presencia de los movimientistas en la puerta del TSE disparó los rumores de una alianza con el Partido Demócrata Cristiano que postula al expresidente Jaime Paz Zamora, pero esa sigla lanzó un comunicado en el que confirmó que no hará alianza alguna, como confirmaron UCS, FPV, Movimiento Tercer Sistema y Pan-Bol.

Con el 21-F como bandera

Costas y Doria Medina denominaron su alianza con una frase que se ha posicionado en las calles del país como un emblema de la lucha por la defensa del referéndum del 21-F que le dijo no a la repostulación presidencial.

“Es una alianza en defensa del No del 21-F; una alianza abierta, inclusiva nacional, en la que cualquier boliviano puede presentarse como candidato, salvo aquellos que la Constitución y el pueblo inhabilitaron el 21-F”, dice el comunicado presentado al momento de registrar la coalición política ante el TSE.

“No nos hemos puesto condiciones ni cuoteos, no nos hemos puesto otra exigencia que Bolivia... Pensar en las oportunidades, en los derechos, en la salud y la educación”, y postula que “pensar en acabar con la pobreza no es una posibilidad, sino un deber” que se debe lograr con unidad y generosidad.

Este documento también señala que es una alianza “sin mesianismos ni personalismos”, que se construirá colectivamente y que abarcará a todos los que estén interesados “en las oportunidades, en los derechos, en la salud y en la educación de los bolivianos”.

La alianza busca interpelar sobre todo a los jóvenes con una propuesta verdaderamente democrática que asegure la participación de todos en la definición de los candidatos.

Mesa y Revilla, por su parte, anunciaron una propuesta ciudadana, también en defensa del 21-F, y con la posibilidad de sumar como aliado al gobernador de Tarija, Adrián Oliva. El discurso del candidato tuvo una fuerte carga política contra Morales.

En criterio del politólogo Carlos Cordero, los dos frentes opositores incorporaron siglas ciudadanas porque saben que en la actual coyuntura “lo más importante es lo que piensa el ciudadano, no lo que quieren las élites políticas”. Asegura que en esta combinación se combina el marketing con el cálculo político.