Hay una denuncia por la presunta comisión del delito de homicidio culposo, donde fallece un niño de horas de nacido.

Obtengo a las 21:40 de manos de la Dra. Tapia, que es la ginecóloga, un producto único vivo cianótico (paciente morado, con mala oxigenación en el cuerpo), sin llanto y tono disminuido (flácido). Cuando recibo al paciente prematuro y de bajo peso, lo llevo al lugar de atención de recién nacidos que es un mesón, ya que no se cuenta con sala de parto con servocuna, que es el lugar donde se realiza la respectiva atención a todo recién nacido; en lugar de esta se encuentra normalmente (desde el tiempo que yo trabajo) en el hospital como única fuente o suministro de calor el calefactor, que no solo lo ocupé yo ese día, sino todos mis colegas al no contar con la servocuna.(...) El prematuro se encontraba cianótico.

Comienzo a realizar la atención inmediata y la reanimación del mismo. (...) Cuando entré a la sala de parto ese calefactor ya estaba encendido. En ese momento informo a la licenciada de turno y a la licenciada Isabel que vayan a prender la incubadora (está en otra sala), aclarando que esta incubadora no regula normalmente su temperatura, por eso no pude trasladar al paciente prematuro a la incubadora fría, porque sería mortal para él. El prematuro necesitaba el suministro de calor y lo único que estaba en ese momento en la sala de parto era el calefón, al no contar con servocuna. Si no se iba morir por la hipotermia, que es mortal en los prematuros (...) Para empezar yo no prendí el calefón, cuando entré a sala ya estaba encendido y los encargados de prenderlo son el personal de enfermería. El prematuro recibió el calor del calefón unos 40 minutos. Ese día el calefón se colocó a una distancia de 26 cm de la colchoneta, estando el bebé en medio de la colchoneta. Las enfermeras me informaron que este calentador a veces no calentaba y ellas se encargan de manipularla, aclaro que yo no toqué ninguno de los botones del calefón.