Fueron 21 días de protesta que, acompañados de diversas emociones, hicieron salir a flote manifestaciones artísticas. Fue en canciones, murales, cuadros, poesía y otras formas, que los representantes del arte hallaron la manera de exteriorizar sus sensaciones. Las calles de Santa Cruz les dieron los materiales, que utilizaron para dejar en la historia el recuerdo de sus pedidos de democracia.

Las canciones fueron las primeras muestras, cargadas del deseo de los músicos de hacer escuchar sus protestas. Así, a solo días de iniciado el conflicto Glen Vargas, junto a sus hijos, lanzó Libertad. Después, Sonia Singh se unió al reclamo grabando el tema Gritos de esperanza. Ambos describieron el momento y anhelaron el final del conflicto, en sus letras.

Las calles se volvieron sitios de reunión y allí empezaron a nacer estribillos que, al ritmo de canciones populares con las letras cambiadas, reflejaron lo que pasaba. Uno de los más creativos fue el humorista Pablo Fernández, que llegó a cada cabildo o reunión en El Cristo con una nueva arenga, entre las más recordadas están Y va caer, Evo te vas y 17 días.



En esta coyuntura, que sumaba días álgidos, se fue volviendo común el estribillo de ¿Quién se cansa?. La arenga se venía escuchando por cinco meses en las voces de los ‘mandiles blancos’ e Cochabamba, trabajadores 

de salud que salieron a las calles con fuertes reclamos al Gobierno de Evo Morales. Las líneas se le atribuyen a María Dolores Poveda, licenciada en enfermería de la Caja Nacional de Salud de esa ciudad.

De la resistencia

Las voces de los millenials se sumaron a las manifestaciones de arte, con canciones. Su inspiración llegó con ritmos más actuales. De la tristeza y desesperación nació Resistencia, un tema creado por Carolina Bessolo y que sumó los talentos de Lucía Camacho, Lucía Dalence y Junior Melgar.

Con ingenio, Juan Mario Villa le puso letra y música a Resiste, un tema compuesto con la convicción de inyectar esperanza en los manifestantes.

Al conocer la noticia de los primeros tres caídos, Laura Valentina Leigue les dedicó el hip hop Democracia y Libertad. Esa fue su manera de recordar los nombres de las vidas que se perdieron.

De la creación del grupo Never Ponys y El Don Guapo se escuchó Nadie se cansa, que le puso ritmo urbano y letras a lo que se iba escuchándose en la calle.

En la misma tónica, Puerco e’ Tropa dejó escuchar Pal frente, una canción que tomó la lírica del rap para darle voz a los reclamos de los que seguían en paro.

La pintura en acción
El curso de los acontecimientos siguió y cada ciudadano se empapaba de noticias por televisión, redes y en las calles. Era tiempo de juntarse, de decisiones y también caló la incertidumbre. Esas fueron las razones que alejaron a Ejti Stih del uso del celular y buscar calma en su arte, en la pintura.

Stih explicó que lo que sucedió en su taller, en medio de lienzos, pintura y pinceles, fue el nacimiento de una crónica de las últimas jornadas del paro, mientras se agravaba todo en La Paz.



Fue entonces que nació la primera de tres pinturas, Cabildo, que muestra a la muchedumbre y al emblemático Cristo Redentor. Después surgió La carta, que refleja el viaje de Luis Fernando Camacho a La Paz con el documento. El último cuadro es La última noche de las pititas, que acabó de trazar ese mismo día.