La celebración por la vuelta a la calma en Yapacaní fue efímera. Por la tarde se suscribió un acuerdo entre sectores afines al MAS y los representantes de la fuerza del orden. En la noche, los partidarios del expresidente Evo Morales retomaron los puntos de bloqueos después de que se fueron los militares y policías.

Tras varias horas de negociación entre dirigentes vecinales de Yapacaní y autoridades departamentales y nacionales del MAS, donde también participaron altos mandos de la Policía y las Fuerzas Armadas, se decidió disolver estas medidas de presión y contribuir al retorno de la tranquilidad en este municipio.

Para disuadir a los bloqueadores se acordó desarrollar y cumplir con un pliego petitorio que establece que no haya persecución en contra de los manifestantes, la liberación total de los detenidos en los enfrentamientos que hubo con la Policía y el repliegue del Ejército a sus bases militares, informó Juan Cala, diputado del MAS.

De 28 detenidos se liberaron a 22. El resto de aprehendidos ya fueron procesados, pues se encontraron indicios de participación en los actos violentos de los últimos días, por lo que se requiere otro tipo de procedimientos legales para obtener su libertad, tema que se pondrá en consideración, según la Policía.

Respecto al repliegue de los militares, el general de la Octava División del Ejército, José Luis Salazar, señaló que se está cumpliendo con este asunto y exhortó a los movilizados a mantener la paz entre vecinos. “Replegarnos no dependía de nosotros, sino del restablecimiento. No nos han propuesto nada porque estamos para que en esta zona haya orden, no para generar más conflicto o enfrentamientos”, expresó Salazar. Las Fuerzas Armadas tienen activo el Plan Sebastián Pagador, para restaurar la paz social y el suministro de servicios básicos.

La Policía va a garantizar el orden y el tránsito de vehículos y personas desde Santa Cruz a Bulo Bulo. Se espera que los policías retornen de manera progresiva a sus funciones en Yapacaní, según el subcomandante departamental, Enrique Terán.

Sin embargo, el acuerdo fue desconocido por la noche, después de que la Policía y las Fuerzas Armadas se desmovilizaron de la zona, informaron en Yapacaní.

Los más afectados por esta situación fueron los vecinos. Una madre de familia dijo que las frutas, verduras y pan empezaron a escasear en Yapacaní, por lo que tuvo que desplazarse a pie y con sus hijos en brazos hasta Santa Fe para abastecerse.

Aparición de armas

Al ser consultado sobre la posesión de armas entre civiles movilizados y supuestos grupos de choque del exterior, el asambleísta del MAS Edwin Muñoz, negó conocer esta situación y evitó referirse a los conflictos de Cochabamba y La Paz. Por su parte, Cala sostuvo que este tipo de interrogantes no contribuyen a la pacificación y no quiso hacer más declaraciones. 

Cívicos amenazados

Durante el conflicto, Edith Antezana, vicepresidenta del Comité Cívico de Yapacaní, tuvo que salir de huida de su municipio y refugiarse en Santa Cruz. 

El presidente, Aldo Flores, también salió, pero con rumbo desconocido y, según Antezana, no queda ningún cívico en Yapacaní, todos han huido. “Estamos temerosos, ninguno quiere volver ni ser parte del Comité, peor desde que amenazaron con quemar la institución”, subrayó Antezana.