El viernes por la tarde una masiva concentración de cocaleros del Chapare, que pretendía llegar hasta la plaza central de Cochabamba, se enfrentó a la fuerza pública y el saldo fatal de esta refriega es de siete fallecidos, según informó el Ministerio de Gobierno, la tarde de este sábado. Hasta ahora se había manejado la cifra de ocho decesos, en base a datos brindados por la Defensoría del Pueblo.

Yuri Tapia, director de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) de Cochabamba, sostuvo que los agentes policiales solo realizaron el levantamiento legal de dos cadáveres que se encontraban en el hospital Viedma. Una de las víctimas, de entre 20 y 25 años, había llegado sin signos vitales a este nosocomio y la otra, perdió la vida en plena intervención quirúrgica. Ambas personas son de sexo masculino.

La información de los otros fallecidos (Omar Calle, César Sipe, Juan López, Emilio Colque y Lucas Sánchez) fue brindada a la Policía, aclaró Tapia, por el asesor de la Mancomunidad del Trópico de Cochabamba (donde se encuentra el Chapare). Hasta este mediodía los restos mortales de los cocaleros eran velados en plena vía pública en Chapare, pero luego fueron trasladados al Instituto de Investigación Forense (IDIF) para que les realice una autopsia que determinará la causa de la muerte.

El ministro de Gobierno, Arturo Murillo, lamentó la muerte de los cocaleros. Dijo que ni la Policía ni las Fuerzas Armadas tienen la orden de atentar contra la vida de las personas, pero que hay personas que están promoviendo la sedición y aprovechándose del pueblo.

"La gente que está trabajando en sedición, que no le importa los que vayan a caer o morir, unos están con lujos en el exterior disfrutando de lo mucho que han robado; otros están asilados en embajadas, pidiéndonos que les demos salvoconductos, y la pobre gente (está) engañada y metida en las carreteras", sostuvo haciendo alusión al presidente Evo Morales, que se encuentra asilado en México (así como el vicepresidente Álvaro García Linera) y a los funcionarios que se encuentran refugiados en las embajadas de Argentina y de México en La Paz.



Gasificación

El comandante de la Policía de Cochabamba, Jaime Zurita, así como el jefe de la guarnición militar que participó en los operativos de ayer, Alfredo Cuéllar, detallaron que tras la gasificación y cuando ya se había logrado dispersar a gran parte de los manifestantes, los vehículos de la fuerza pública empezaron a ser impactados por armas de fuego provenientes del lado de los cocaleros.

"Las Fuerzas Armadas estaban en cuarta línea (del operativo de contención) en Huayllani, no tenían autorización de hacer uso de instrumento letal (...). Tengo evidencias de que una tercera línea del Ejército, la unidad de combate antidisturbios, fue atacada con proyectiles", explicó el jefe militar al agregar que un blindado recibió el impacto de 12 proyectiles.

Según el jefe de la Policía de Cochabamba, las investigaciones preliminares dan cuenta de que la violencia se desata luego de que se registrara disparos en ráfaga, pero estos provenían del interior de la movilización.

Detenidos

La Policía informó que tras la refriega del viernes con los cocaleros se arrestó a 191 personas, entre las que se cuentan 49 mujeres, quienes fueron liberados tras ocho horas de arresto.

A su vez, diez personas, todas de sexo masculino, se encuentran en calidad de aprehendidos y serán puestos ante un juez cautelar. De esas cantidades, nueve son acusados de la presunta comisión de los delitos de alzamiento armado, portación de armas de fuego, fabricación y comercio de sustancias explosivas, mientras que el dirigente del MAS y exconstituyente, Marco Carrillo, que también fue aprehendido en esta movilización, es acusado de alzamiento armado, instigación pública a delinquir y asociación delictuosa.