Los 15 días en que los escolares, universitarios y normalistas no pasaron clases por el paro cívico se han prestado para el debate sobre qué hacer para recuperar el tiempo perdido sin alargar el calendario académico.

Ayer, en medio de amenazas de convulsión social en Cochabamba se dio una inédita movilización de un grupo de estudiantes de colegio que, a gritos, pedían respeto a las vacaciones escolares, en desacuerdo con una posible reprogramación del calendario escolar que los haría acudir a las aulas hasta diciembre.

“¿Quién se aplaza? ¡Nadie se aplaza! ¿Quién se tira? ¡Nadie se tira! ¿Clases de nuevo? ¡Huevo carajo!”, cantaron. El grupo de estudiantes llegó a la plaza 14 de Septiembre, con la consigna de “queremos aprobar”. Aseguraron que tienen el derecho a las vacaciones y pidieron que se apruebe a todos con la nota mínima para no afectar ese derecho, puesto que varios escolares ya tienen planes para su descanso.

A su vez, la presidenta Jeanine Áñez descartó el cierre de la gestión escolar debido a los conflictos sociales. “No, no, no, cierre de gestión, de ninguna manera, habrá que haber alguna reprogramación”, dijo a los periodistas.

En Santa Cruz, tras la reaparición del director departamental de Educación, Salomón Morales, luego de haber mostrado su carta de renuncia en redes sociales, los maestros de la Federación Departamental de Trabajadores de la Educación Urbana, a la cabeza de Éricka Bráñez, hicieron una toma pacífica del edificio de la Dirección Departamental de Educación, para evitar que Morales y su equipo ingresen a trabajar. Piden que Morales se aparte del cargo y se aferran a la programación original del calendario escolar, que estipula que las clases finalizan el 30 de noviembre.

“El conflicto del paro cívico no lo ha generado el magisterio, mucho menos los estudiantes, por eso pedimos que se respete el calendario escolar que corresponde hasta fines de noviembre”, apuntó Bráñez.

Hasta el cierre de esta edición, los maestros estaban en una asamblea general para decidir si levantaban la medida o radicalizaban, todo en función de la postura que adopte el nuevo ministro de Educación que se designe.

En la Gabriel y en la Normal

La Federación Universitaria Local (FUL) de la Uagrm sorprendió con el pedido de la conclusión del periodo académico con aprobación por excepción de todos los estudiantes con la nota mínima en todas las materias sin afectar el PPA (promedio ponderado acumulado). Este pedido también se ha dado en universidades de otros departamentos, pero en Santa Cruz se pondrá a consideración del Ilustre Consejo Universitario (ICU), que sesionará el martes.

“No creo que el ICU apruebe eso. Los centros internos no están de acuerdo con esa petición. Una medida de esa naturaleza nos va a desprestigiar como universidad”, apuntó el vicerrector Osvaldo Ulloa.

En cuanto a la Escuela Superior de Formación de Maestros (Normal), el director, Ricardo Lovera, informó de que se consensuó con los estudiantes para prolongar las clases una semana más después del 7 de diciembre, fecha original para el fin de las clases.