Este momento se encuentran de viaje, Noelia (25) en Francia y Federico (31) en Estados Unidos, lo cual no es raro. La mayor parte del año andan por todas partes, menos por su patria, pero sacando la cara por ella.

Hace pocos meses, por primera vez le dieron a Bolivia la medalla de plata en tenis en los Juegos Panamericanos. Los hermanos Zeballos jugaron juntos y lograron una victoria familiar que coronó los esfuerzos de su padre, Freddy Zeballos, entrenador de la dupla.

El inicio de ellos en la disciplina de la raqueta estuvo alejado de la premeditación. Por vía sanguínea, era prácticamente inevitable. La mamá es fisioterapeuta deportiva, Fabiana, la hermana mayor, es entrenadora, y el papá es exjugador -llegó a Copa Davis- y actual coach en clubes.

Cuenta Freddy que nunca hubo la intención de iniciarlos en la disciplina, pero de tanto acompañar a su progenitor a entrenamientos, desde los cuatro años, de pasar pelotas para distraerse, y de prácticamente crecer en canchas, los hermanos desarrollaron algo más que el gusto.

Fue la destreza de Federico en tenis la que hizo que su padre empiece a observarlo y a entrenarlo. Ya a los 10 años había ganado un torneo. 

Y aunque empezó temprano a jugar, llegó tarde al tenis profesional, por eso recién a los 31 se prepara para participar en doble varones con Hugo Dellien en las Olimpiadas de Tokio 2020. 

Quiere ganarle al calendario, y mientras tanto trabaja duro para estar en el ranking planetario. “Estamos en la lucha para terminar dentro de los 100 primeros del mundo, es el sueño de todo tenista, igual que participar en una Olimpiada”, confiesa Federico en entrevista vía WhatsApp, ya que se encuentra a miles de kilómetros de su Bolivia natal.

“Noelia fue más estructurada”, dice Freddy sobre la zurrapa de la casa, que tuvo el camino un poco más allanado que Federico, gracias a que este, en su aprendizaje, fue conociendo todos los modos posibles para viajar a la mayor cantidad de lugares y competir con escaso presupuesto. “Como hay diez años de diferencia en la edad, cuando Federico hacía sus pininos, Noelia ya tenía la ruta trazada”, dice el papá y entrenador de los dos.

Aseguran que siempre se movieron con sus propios recursos económicos. Ni bien ganan premios, los van invirtiendo en nuevas competencias, eso involucra pasajes, alimentación, estadía y otros gastos de logística.

Pocos saben que por dedicarse al deporte, los hermanos Zeballos concluyeron el bachillerato, pero no estudiaron una carrera universitaria. “A Noelia, sobre todo, le llegaron muchas ofertas de becas por el tenis, pero fue una decisión de filosofía de vida. 

Los más dramáticos me decían ‘a los 25 tus hijos no van a tener para comer’, pero creo que si uno hace lo que le apasiona, no puede estar equivocado, y mejor todavía si le va bien y gana dinero. No deja de ser una carrera corta e incierta. 

Puedo decir, con contundencia, que si en la vida uno no hace lo que cree que puede dar, inclusive teniendo éxito con otras carreras, no es lo mismo”, dice el papá, y pone de ejemplo a Federico, que aunque ha pasado la franja de los 30, asegura que será una persona muy bien pagada por la experiencia que tiene como jugador; “si lo contratan como coach, incluso puede ganar más que jugando. En Europa ya lo han contratado llevando chicos que se inician, le pagaron como 2.000 euros la semana”, cuenta Freddy, el mayor de los Zeballos.





Equipo boliviano. Sacan la cara por el país, a pesar de la escasa ayuda que
reciben

Panamericanos

Federico y Noelia Zeballos le dieron medalla a Bolivia por primera vez en los 68 años de participación en los Panamericanos. Sin embargo, el logro no llegó con nuevos auspicios. Están en las mismas condiciones que antes del triunfo. Es más, ni bien ganaron, cuando los entrevistó alguien de Tunkas, se enteraron de que sus nombres figuraban en el programa Tunkas, creado para apoyar a los mejores deportistas de Bolivia, con el apoyo del Ministerio de Deportes, de la Cervecería Boliviana Nacional, de Boliviana de Aviación (BoA) y del Comité Olímpico Boliviano. Tendrían que haber recibido, durante un año, cada uno, un monto nada despreciable para ayudarse en los gastos, cosa que, aseguran, jamás ocurrió.

Federico dice que llamó el director del Comité Olímpico Boliviano con una propuesta que no les agradó para nada, “quisieron que firmemos un papel diciendo que éramos jugadores Tunkas, no firmamos obviamente, ellos querían publicar que gracias a la ayuda de los Tunkas habíamos ganado medalla, no quisimos y ahí quedó. 

Supuestamente nos iban a llamar para el próximo proyecto Tunkas, que era Olimpiadas Tokio 2020, pero nada hasta el día de hoy. Estamos acostumbrados a que pase ese tipo de cosas, nosotros nos financiamos con lo mismo que vamos ganando de los torneos”, reconoce Federico.

Entre las muchas cosas que hicieron y otras que continúan haciendo para ganar unos pesos extras que costeen sus periplos competitivos, está cargar un afinador portátil de cuerdas de raquetas. “Cobraba a los otros jugadores un poco menos que en el torneo y con eso me pagaba varias semanas de competencia. 

Al principio lo hacía todas las semanas. Ahora lo hago menos, sobre todo cuando estoy perdiendo rápido y sé que el dinero no me alcanzará (porque gana menos en premios)”, confiesa.

Freddy rescata las palabras del rankeado campeón boliviano Hugo Dellien. “Él dijo algo fundamental: ‘Si nosotros hubiéramos recibido apoyo diez años antes, cuando empieza la carrera profesional, se habría llegado diez años antes donde estamos ahora’. Mis hijos han atravesado lo que yo denomino el camino empedrado, ya que hoy mismo yo debería estar con ellos”, dice el papá entrenador, que solo puede acompañarlos cuando puede pagarse el viaje.

Federico dice que si le hubieran ofrecido representar a otro país, siempre y cuando le den apoyo necesario como deportista, no lo habría pensado dos veces.

“Apoyo a quienes lo hacen, aceptaba a ojos cerrados porque, obviamente de no recibir nada a tener ayuda constante, así sea representando a otro país, toca hacerlo”, dice.

La gran ventaja es que las prendas deportivas salen del entorno familiar. Los progenitores de Federico y Noelia tienen una empresa de ropa para los practicantes de las disciplinas físicas, que auspicia cada representación que hacen los hermanos.

A pesar de las dificultades, una vez le toque retirarse por edad, disminución del rendimiento físico o decisión personal, Federico quiere entrenar a jugadores en su patria. No le queda duda de que el talento sobra.

“Me gustaría explotar el nivel en Bolivia, hay mucho talento, pero creo que no se hacen bien las cosas, así que intentaré ayudar con la experiencia que tengo para sacar deportistas nacionales de élite”, dice.

Los 60 años de vida de Freddy, la mayor parte dedicada al tenis, lo ayudan a tener su propia teoría sobre las razones para que los tenistas bolivianos rankeados no abunden.

“Aquí creo que los papás no le entienden, más están pensando cómo se paga, en usar el tenis para la beca universitaria para sacar la profesión, pero eso equivale a empezar a jugar profesionalmente a los 24 años. 

En mi opinión, son muy pocos los que logran, las estadísticas lo dicen. He tenido alumnos increíbles, que tenían muchísimas condiciones para ser profesionales, pero tuve la limitante con el entorno de ellos, ya sea por falta de cultura deportiva o de animarse, eran los mismos padres los que los bloqueaban a mitad de camino”, cuenta.





Segundo puesto. Noelia y Federico ocuparon el segundo escalón
después de la dupla chilena, en los Juegos Panamericanos de Lima 2019

Las Olimpiadas 2020

Por ahora, Federico tiene en mente prepararse para participar en dupla con Hugo Dellien en las Olimpiadas del próximo año, a realizarse en Tokio.

Muy aparte, por su ubicación en el ranking mundial, Dellien ya tiene asegurado su lugar en la categoría single varones, mientras que Federico está en la lucha de ganar otro puesto para el tenis nacional, en solitario, siempre y cuando ingrese en la lista de los 80 mejores del mundo. 

Es entonces que puede cerrar su carrera con una Olimpiada, y mejor aún, con todos los gastos pagados. “Por ahora, a disfrutar y darlo todo como deportista para lograr mis objetivos, estamos en la lucha”, dice Federico.

Ni bien lleguen a Bolivia de los distintos puntos del mundo donde se encuentran los hermanos en este momento, y antes de Navidad, tienen el último viaje de la gestión 2019. Fueron invitados por la Organización de los Juegos Panamericanos a la primera edición de los Premios Panam Sports, que se realizarán en Ft. Lauderdale. 

“Nos complacemos en invitar a dos de los mejores atletas de su país a asistir a una noche de celebración. Los premios reconocen a los más inspiradores atletas de los Juegos Panamericanos Lima 2019”, dice la carta de convocatoria.

El más orgulloso del clan es el papá, Freddy, quien dice que nunca planificó que sus hijos sean tan sanos y enfocados en sus sueños, que simplemente se impuso una pasión que ya alcanzó a todos los integrantes del clan.

Por ahora, Freddy tiene una misión clara. Estaba esperando que finalice el paro cívico para ponerse en campaña y buscar los recursos y auspicios necesarios que requieren estos hermanos, y además deportistas de élite.

Con la mira en las Olimpiadas

“Los torneos olímpicos son los de Odesur, Bolivarianos y Panamericanos y, obviamente, los Olímpicos. Los Panamericanos suenan mucho porque la prensa les da mucha bola, por ejemplo, Noelia ganó un torneo doble en Grecia y, en términos de calidad, para ganarse un torneo de esos se requieren muchas tácticas, en términos técnicos, pero en cuanto a suceso deportivo, los Panamericanos pesan más. 

Federico ha ganado un Challenger, el otro día con Dellien, en Buenos Aires, ganaron a una pareja que estaba de número seis en el ranking, pero no dieron mucha importancia a eso”, explica Freddy Zeballos, a modo de contextualizar que los logros de los hermanos trascienden una solitaria victoria en los Panamericanos.

Freddy dice que en el país el deporte, sobre todo, se maneja mucho desde el aspecto mediático. “Sin hablar mal de nadie, el tenis se explota solamente en ámbitos de torneos olímpicos, pero ellos han logrado cosas grandes que han tenido menor repercusión”, explica Zeballos a los menos entendidos en lo referente a competencias deportivas.

En cuanto a lo que algunos creen es el mayor logro, hasta el momento, de los hermanos Zeballos, los Juegos Panamericanos, estos son el más grande evento deportivo internacional multidisciplinario, en el que participan atletas de América.

La competencia se celebra entre deportistas de los países del continente americano, cada cuatro años, en el año anterior a los Juegos Olímpicos.

Sin embargo, si tuvieran que participar en este tipo de competencias olímpicas, los tenistas jugarían una vez cada uno o dos años. Por eso se mueven en otros escenarios.


Fans. Federico y Noelia se toman una selfi durante uno de los partidos