El nivel de violencia se incrementó ayer en La Paz después de que los estudiantes de la Universidad Pública de El Alto (UPEA) llegaran al centro de la sede de Gobierno y empezaran a acosar a la Policía utilizando bombas molotov y cachorros de dinamita. Las protestas aumentaron el mismo día en que el expresidente Evo Morales declarara en México, donde se encuentra desde el lunes con asilo político, que está dispuesto a regresar a Bolivia si su pueblo se lo pide.

“Si mi pueblo pide, estamos dispuestos a volver para apaciguar” el país, expresó Morales en conferencia de prensa que ofreció en Ciudad de México.

En criterio del excandidato a la Vicepresidencia por Comunidad Ciudadana, Gustavo Pedraza, las movilizaciones y protestas responden a una estrategia del MAS y de Evo Morales para causar caos para que soliciten el regreso del expresidente.

Mientras, en La Paz las marchas multitudinarias llegaron al centro paceño. Una de ellas integrada por los maestros rurales. Su secretario ejecutivo, Gabriel Bonifacio Flores, aseguró que la movilización obedece a dos razones principales, la primera, el rechazo a la Presidencia de Jeanine Áñez y la segunda, la reivindicación de la wiphala como símbolo nacional, a pesar de que ayer por la mañana hubo actos de desagravio en todo el país.

El dirigente de los maestros añadió que determinaron conformar un comité de movilizaciones y coordinarán con otros sectores para incrementar las protestas.

La segunda marcha y la más violenta estaba integrada por los estudiantes de la UPEA, que después de marchar por el centro se enfrentaron con la Policía a las 14:30, aproximadamente, y se prolongó hasta después de las 18:00.

La de ayer fue la tercera jornada de enfrentamientos entre manifestantes de El Alto y policías, a quienes los alteños lanzan los estribillos más furibundos. “Policía motín, el pueblo no te quiere”; “policía, militar por bono te has vendido”, eran los gritos que se escuchaban desde la mañana cuando llegaron los maestros rurales.

En la calle Yanacocha también se produjeron enfrentamientos. Los universitarios se parapetaron en la plaza San Francisco y desde ahí bajaban armados con palos y piedras, primero; en determinado momento, una botella cayó sobre el protector de un policía y rebotó al suelo, entonces reventó el fuego y la gasolina se esparció.

Después de dos horas de refriega, aparecieron las motocicletas de la UTOP para dispersar a los estudiantes. Al final, los enfrentamientos llegaron hasta la plaza Eguino y la av. Buenos Aires, en la ladera oeste de La Paz.

Agresión a la prensa

Los manifestantes en sus dos cabildos arremetieron contra los periodistas. “Prensa mentirosa, prensa vendida”, era el grito en las dos marchas y acosaban a los trabajadores de la prensa que llegaron para la cobertura.

En la plaza San Francisco expulsaron a los medios y los periodistas tuvieron que darse modos para llegar al cabildo de los maestros rurales, que aprobaron una movilización permanente porque no pueden llegar a sus unidades educativas producto de los bloqueos en el altiplano paceño; asimismo, rechazaron la posesión de Jeanine Áñez y reivindicaron el respeto a la wiphala.

Hasta el momento, la presencia de los militares en los enfrentamientos es solo disuasiva y no intervienen en los enfrentamientos.

El agresor a EL DEBER lanzaba piedras a policías en la calle Mercado