La convulsión social que atraviesa Bolivia puede afectar a las exportaciones de gas natural a Argentina. En la víspera, la estatal YPFB envió una carta a Integración Energética Argentina (Ieasa) en la cual le notifica que, dadas las “limitaciones actuales” que experimenta la compañía, puede verse afectado el suministro diario que, por contrato, debe enviarle al vecino país.

En la carta dirigida a Claudia Mundo, presidenta de Ieasa (ex Enarsa), YPFB advierte que “emergente de la creciente convulsión social que se está presentando en Bolivia” hay grupos de personas que tomaron el campo Carrasco junto a estaciones de bombeo y compresión de hidrocarburos cercanas, y no descarta situaciones similares en otras instalaciones de la empresa, que eventualmente pueden afectar a su producción de gas.

Así, Marcelo Laura, gerente de Comercialización de Gas Natural de YPFB, señaló que en cumplimiento estricto de los Contratos de Compraventa de Gas Natural (GSA) y a fin de evitar penalidades por fallas de suministro de gas natural, producto de la situación actual que afecta al normal desenvolvimiento de las operaciones en la cadena de hidrocarburos, procedió a notificar a los clientes del mercado externo sobre posibles irregularidades en el suministro de gas y la eventual necesidad de invocar la cláusula de fuerza mayor o caso fortuito, asociada a actos humanos no previsibles.

A decir de Laura, la comunicación permite a YPFB, de forma previsora, evitar posibles multas por fallas de suministro diarias, mensuales y anuales, conforme establecen los GSA, frente a cualquier contingencia en el normal abastecimiento de gas natural en el mercado externo. “Este tipo de comunicaciones forma parte del proceso regular de coordinación entre las partes que integran el contrato de compraventa de gas natural, en este caso, entre YPFB, Petrobras e Ieasa”, puntualizó.

Situación controlada

El lunes, trabajadores de YPFB, en contacto con EL DEBER, denunciaron la toma violenta de la planta de gas Carrasco (Cochabamba) por 200 personas afines al Movimiento Al Socialismo (MAS), exigiendo el desalojo de las instalaciones y el cese de operaciones.

Se sabe que un contingente militar custodia la planta y que se contrató tres helicópteros para el traslado de los uniformados.

Sobre la situación de la planta de amoniaco y urea de Bulo Bulo, en el trópico cochabambino, un comunicado de la estatal petrolera da cuenta de que la misma opera con normalidad y que ante el intento de un grupo de manifestantes que buscaban impedir el ingreso de los trabajadores, YPFB solicitó el apoyo de los militares para garantizar la seguridad de los empleados y asegurar el normal funcionamiento de la planta.

CBHE pide cuidar activos

La Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía (CBHE) advierte que la reciente irrupción de personas ajenas a las operaciones petroleras pone en grave peligro a quienes ingresan, al personal que opera las mismas y a la comunidad de sus alrededores. Asimismo, se arriesga el normal suministro de hidrocarburos para el país así como al exterior. “Exhortamos a las fuerzas del orden y seguridad del Estado a resguardar los activos que son de propiedad y utilidad pública”, señalaron.