William Zolá - Sucre

La jornada 18 de movilización cívica en Chuquisaca se encuentra más fortalecida, tras el amotinamiento de los policías que están siendo protegidos por movilizados que se declararon en vigilia.

Este sábado, la gente permaneció en las calles cuidando el amotinamiento de los policías en su comando, además de las vigilias, desde la noche del viernes, en las unidades policiales y militares, para evitar enfrentamientos.

Los bloqueos de calles se fortalecieron con la presencia de camiones de alto tonelaje que impiden cualquier circulación vehicular.

Una delegación de dos buses salió hacia La Paz, con profesores rurales, universitarios y personas voluntarias que fueron despedidos por una masiva cantidad de movilizados con un “Que Dios les bendiga”.

El centro de la ciudad volvió a llenarse de manifestantes que, con sus banderas, exigieron la renuncia de Evo Morales.

La Policía amotinada salió en marcha hacia la plaza 25 de Mayo, en medio del respaldo de la gente que se organizó para llevar alimentos y agua a los uniformados.

Hay molestia en la población que decidió encender fogatas en las casas del gobernador Esteban Urquizu, el alcalde Iván Arciénega, que ya renunció, y otros líderes políticos del oficialismo. Estas autoridades ya no se encuentran en Sucre, declarándose en la clandestinidad.

Mientras, el arzobispo de Sucre, Monseñor Jesús Juárez, pidió calma, sencillez y humildad antes que soberbia, para buscar vías de diálogo al conflicto.