El actor colombiano John Leguizamo se involucró en la creación de su personaje en su nueva película, "Playing With Fire", para que fuera lo más auténtico posible y reconocible por parte de los niños latinos de Estados Unidos como alguien de su propia familia. 

"¡Qué rico es verse y reconocerse en la pantalla!", exclamó el actor, productor, escritor, cineasta y empresario al explicar, en entrevista con Efe, que pidió a los productores de la cinta, en la que comparte carteles con el atleta de lucha libre convertido en actor John Cena, que le permitieran crear un personaje auténtico.

"Yo les dije que podíamos hacer algo 'wepa', pero que me tenían que ayudar", recordó Leguizamo. "Nos tocó reescribirlo, improvisar" y así nació Rodrigo, un bombero piloto de helicópteros que demuestra cómo un "macho bien macho" puede ser "una muy buena madre".

En "Playing With Fire", que se estrena el próximo viernes, su personaje es parte de un escuadrón de élite de bomberos en California conocido como "Smoke Jumpers" (los que saltan al humo), cuya misión principal es rescatar a la gente que queda atrapada en los incendios.

En la comedia familiar, que Leguizamo considera una especie de homenaje para los bomberos que combaten los fuegos que se desatan con cada vez más furia en el estado suroccidental del país, los bomberos rescatan y terminan adoptando a tres niños muy traviesos, que comienzan haciéndoles su muy ordenada vida un verdadero desastre.

"Rodrigo es bien latino, él baila, cocina, lanza frases en español, habla de su abuelita", describió el artista de 55 años. "Es alguien en quien los latinos nos podemos reconocer".

También es un exconvicto quien en la cárcel se convirtió en fanático de la serie animada "Mi pequeño pony", muy popular entre los niños pequeñitos, algo que le encantó al actor que se ha echado a los hombros la misión de educar a los latinos, sobre los latinos. "Se puede ser macho y tierno a la vez", afirmó.

Por años Leguizamo fue un actor del montón, con la suerte justa para tener trabajo constante, pero sin destacarse demasiado. Eso cambió en 1998, cuando decidió convertir su complicada historia familiar en un monólogo de teatro al que dio el nombre de "Freak".

Desde entonces su carrera tanto en teatro como en cine y televisión ha ido en ascenso, así como su activismo a favor de la comunidad latina. Sin embargo, en los últimos años, ha comenzado a poner énfasis en el futuro, y en el centro de estos esfuerzos están los niños.

Considera su misión asegurarse de que los niños latinos sean conscientes de que tienen "súper poderes" y que sus experiencias de vida sean muy diferentes a la suya.

"Yo crecí en un vecindario muy duro en Queens, en Nueva York. Mi vida familiar era muy dura", reflexionó Leguizamo. "Mi lucha en Hollywood fue mucho más difícil de lo que ha debido ser. No quiero que otros jóvenes pasen por lo mismo si puedo evitarlo".

Por eso le ha subido el volumen a su activismo político, no solamente criticando las políticas y las diatribas contra los latinos del presidente Donald Trump, sino subrayando historias positivas.

Esa es la idea detrás de su más exitosa obra teatral "Latin History for Morons" (2017), que él mismo tradujo como "Historia de latinos para idiotas, o bobos", en el que convirtió en un monólogo todo lo que había aprendido para darle ideas a su hijo sobre cómo defenderse de chicos que le acosaban por ser latino.

También de su decisión de producir, protagonizar y dirigir la película "Critical Thinking" sobre el equipo de ajedrez de la escuela secundaria Miami Jackson, en el Sur del estado de Florida, que se convirtió en la primera institución educativa de un área pobre urbana en ganar un prestigioso campeonato nacional de ajedrez.

"Es una historia increíble, me cautivó", dijo Leguizamo, quien interpreta a Mario Martínez, el profesor que creyó en ellos y los llevó al triunfo.

Este film saldrá al mercado en 2020, así como otra película de corte inspiracional, que le tiene muy emocionado.

Se trata de "Harry Haft", la historia de un judío al que los nazis escogieron para participar en las peleas que organizaban entre los prisioneros de los campos de concentración, para su propia diversión.

"Cuando recupera su libertad se convierte en boxeador y llegó hasta a retar a Rocky Marciano. Yo hago de su entrenador", revela. "Es una película hermosa. Yo creo que va a ser nominada para muchos Oscars".

Leguizamo afirma que su versión del máximo galardón del cine son las caras del público cuando hace sus monólogos, en especial el más reciente, que aún lleva de gira, pues reconoce que le "emociona mucho" ver a abuelos, padres y niños sentados frente a él.