Durante los días de paro cívico indefinido en rechazo a los resultados de las elecciones generales, el Gobierno central y el movimiento cívico han ido ajustando la línea discursiva de acuerdo a la evolución del conflicto.

Para el politólogo Franklin Pareja, el país atraviesa momentos de desorganización institucional que se expresa en “la ausencia casi total de credibilidad de la ciudadanía con respecto al Estado” y esta tensión social, según él,

es peligrosa porque puede convertirse en una convulsión que amenaza con desencadenar una eclosión social.

 “Casi cada día se producen cambios en la agenda política, lo cual se denomina la transformación de la demanda”, dijo Pareja.

Opinó que en un principio se pensó que la propuesta de una segunda vuelta electoral, como planteó el movimiento cívico, lograría descongestionar el conflicto del país, pero luego surgió la auditoría de la OEA sin la participación de los actores políticos de la oposición, pero antes de nacer ya está puesta en entredicho y eso motivó a que se incrementen puntos antagónicos e irreconciliables. 

Actualmente está el “prorroguismo versus elecciones nuevas, no hay puntos intermedios y en las calles solo hay una medición de fuerzas”.

“La clase política se aplazó y ahora la ciudadanía la rechaza, porque percibe que son los causantes de la crisis y la válvula de escape es más radical y no se visualizan instituciones capaces de construir un puente de oro para acercar a las partes”, dijo y agregó que la ausencia de un mediador puede ser peligroso para el país.

Por su lado, el politólogo Gonzalo Rojas dijo que los mensajes que da el Gobierno al llamar a sus bases a cercar las ciudades y de descalificar el paro cívico, solo logra aumentar más el malestar general de la población que no encuentra atención a sus demandas.

Según Rojas, la oposición política que ha tenido participación electoral está sometida a la radicalización de la opinión de la ciudadanía que no aplaca su molestia con el régimen del MAS porque, desde el Gobierno  central no atiende a sus reclamos.

 “Incluso, en el pedido de la tregua que hizo el presidente Evo Morales muestra que en los largos años que está gobernando el país ha aprendido poco para tratar con respeto a la ciudadanía de la que él es el principal titular”, dijo el analista político al cuestionar al primer mandatario que pida levantar las medidas de protestas porque desde dos semanas no hay fútbol en el país. Daniel Valverde, abogado y analista político, espera que, tras el cambio de la línea discursiva en las filas del Gobierno, ambos bloques busquen mecanismos de diálogo.

En primera instancia, recordó que el jefe de Estado se burló del paro indefinido y rechazó la posibilidad de auditar el proceso electoral, lo que provocó la radicalización de las medidas que lideran los cívicos en todo el país.

“Ojalá que el Gobierno cambie ese discurso confrontacional que siempre lo caracterizó y los cívicos, que ya llegaron a su punto máximo en sus demandas, entiendan que hasta en tiempos de guerra se tienden puentes de diálogo”, reflexionó Valverde y alertó que, de no haber un acercamiento, puede terminar en enfrentamientos entre bolivianos.