“El pueblo boliviano no puede soportar un segundo robo como ocurrió el 21 de febrero de 2016”, dijo Carlos Mesa, candidato de Comunidad Ciudadana, trepado en la carrocería de una camioneta, en el tercer anillo de la Roca y Coronado. 

Ante el grito de “paro indefinido”, el expresidente anunció que buscaría la unidad entre los cívicos, el Conade y los políticos para defender el voto. Desde allí, recordó el mandato de desobediencia civil en los cabildos ante un eventual fraude por parte del MAS. 

Mientra eso sucedía en la calle, desde La Paz la ministra de Salud, Gabriela Montaño, consideraba que Mesa intentaba instaurar “la lógica del fraude para generar caos y violencia en el país”. 

Al otro extremo de la ciudad de los anillos, Carlos Romero, ministro de Gobierno, advertía de manera estéril que “nadie tiene derecho a interrumpir el conteo electoral” y le recordaba a los candidatos opositores que sus delegados de mesa tienen copias de las actas de votación.

 “Nos llama profundamente la atención el hecho de que algunos líderes políticos estén convocando a la violencia. Particularmente, el candidato Carlos Mesa, de manera recurrente, está convocando a la violencia, a la confrontación.

 Queremos decirle a quienes  convocan a la violencia, que se hagan cargo de la violencia”, dijo Romero. El llamado a la “resistencia democrática” de Mesa caló en sus, hasta el domingo, contendientes. Óscar Ortiz, de Bolivia Dice No, condenó las “manipulaciones del TSE”, que “evita que los ciudadanos sean los que decidan el futuro del país”. 

También contó que recibió una llamada de Carlos Mesa, que le habló de su intención de convocar a los líderes políticos para defender su derecho a una segunda vuelta. “Le dije que asistiré a cualquier convocatoria que realizare y le ratifiqué el apoyo sin condiciones de la alianza Bolivia Dice No”, explicó. 

A ello se sumó el apoyo a Mesa del comité político del Partido Demócrata Cristiano, que se diferenció de Chi Hyun Chung, que había condicionado el apoyo a Mesa a que este retirara de su programa “la bandera del arcoíris y la ideología de género” y también expresó su apoyo incondicional al candidato de Comunidad Ciudadana. 

Pero no es la única ‘unidad’ nacida en el primer día de conflicto poselectoral. También desde mañana se pueden alinear los comités cívicos que no lograron el consenso necesario para parar el país antes de las elecciones. Así lo anunció José Luis Camacho, presidente cívico cruceño, desde la malla de la Fexpo

Ante unos 2.000 vigías que le exigían paro cívico inmediato, les propuso hacerlo desde el mediodía de hoy, pero en todo el país. La medida extrema logró desmovilizar la presión sobre el Tribunal Electoral Cruceño, instalado en un pabellón de la Fexpo, y evitó que la situación tienda a desbordarse. 

Para las primeras horas de hoy, solo quedaban unas 200 personas haciendo vigilia afuera de la Fexpo. Ante el anuncio del paro, la población cruceña corrió hacia los supermercados y los vació en pocas horas, mientras las colas en las gasolineras se hacían interminables. A ello se sumó el comunicado de varios colegios particulares, que definieron suspender sus clases.