En medio de una jornada de huelga general, más de medio millón de independentistas catalanes le dijeron No a la sentencia que condena por secesión a sus líderes a más de nueve años de prisión por la intentona soberanista de 2017. Después de la masiva movilización en Barcelona, grupos radicales encabezaron graves disturbios que causaron decenas de heridos.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, recordó que cualquier decisión que se vaya a tomar en Cataluña “está prevista” y se ha diseñado bajo los principios de “firmeza democrática, unidad y proporcionalidad”.

Unas 525.000 personas, según la Policía local, se congregaron en el centro de la capital catalana y protestaron de forma pacífica, después de llegar a pie en cinco marchas desde distintos puntos de esa región española que acabaron en la capital catalana.

Encabezando la manifestación, una pancarta con el lema “Por los derechos y las libertades, huelga general” y un lazo amarillo, símbolo de protesta por la prisión de los nueve líderes independentistas condenados por el Tribunal Supremo español.

En el recorrido se oyeron proclamas a favor de la independencia y pidiendo la libertad de los políticos soberanistas presos.

La marcha concluyó con la lectura de un comunicado en la voz de Elisenda Paluzie, presidenta de la organización independentista Asamblea Nacional de Cataluña (ANC), quien defendió una nueva declaración unilateral de independencia, tal y como ocurrió en octubre de 2017.

“Les pedimos a los partidos independentistas que esto no sea una maniobra de dilatación de los tiempos. Si el diálogo no llega, preparaos para sostener una declaración unilateral de independencia, la gente estaremos ahí para defenderla pacíficamente”, dijo.

Violencia paralela

A diferencia del carácter pacífico de la manifestación principal, otra concentración paralela registró incidentes graves, algunos heridos y varios detenidos.

El ministro español del Interior, Fernando Grande-Marlaska, cifró ayer en 207 el número de agentes de las fuerzas de seguridad heridos en los disturbios en Cataluña desde el pasado lunes.

Marlaska recordó que un policía resultó herido entre los enfrentamientos que se produjeron ayer en Barcelona, en los alrededores de la sede de ese cuerpo armado.

El ministro cifró en unos 400 los independentistas violentos que están protagonizando estos incidentes “de forma organizada” contra la Policía y en una zona específica.

Recordó también que se están produciendo detenciones y que se practicarán más, y entre ellas citó el arresto de dos personas que integraban un grupo de ultraderecha como presuntas autoras de una agresión a un joven que participaba en otra concentración.

También destacó los diez detenidos, cuatro de ellos menores, por los altercados en los alrededores de la Jefatura, y añadió que desde el lunes los jueces han enviado a prisión provisional a nueve radicales.

Además de los 207 agentes heridos, el ministro ha lamentado los casi 800 contenedores que se han quemado estos días y los daños en 107 vehículos de la Policía Nacional y la autonómica catalana.

 Moderación ante la huelga

La huelga general de ayer en Cataluña tuvo un seguimiento moderado en la actividad industrial, en el comercio, que cerró en un 50%, y en la flexibilidad de las empresas para permitir la participación de sus trabajadores en las movilizaciones o facilitar los desplazamientos.

Los cortes viales y los problemas de movilidad alteraron desde primera hora del día la actividad normal, trabas que se agravaron con la llegada al centro de Barcelona de miles de personas participantes en las marchas ciudadanas.

La huelga, convocada por los sindicatos independentistas y minoritarios, provocó la cancelación preventiva de 55 vuelos en el aeropuerto de Barcelona, que por lo demás vivió una jornada de normalidad.

El consumo eléctrico en la región se redujo apenas un 5,4% de media, según el operador del sistema eléctrico, Red Eléctrica de España (REE).

Según el Gobierno regional catalán, la huelga tuvo un seguimiento desigual, con una elevada afectación en el comercio (entre el 60% y el 80%), la enseñanza pública (42,5%) y las universidades (90%), y menor en la función pública (35%) y la sanidad (20%).

 Firmeza del Gobierno español

Después de cinco días de disturbios, el presidente del Gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, dejó claro ayer que el Estado de derecho “no puede ceder al impulso de la exaltación” y avisó al presidente regional catalán, Joaquim Torra, del peligro de “banalizar” la violencia.

Desde Bruselas, donde asistió al Consejo de la UE, Sánchez recalcó que “no habrá impunidad” ante los hechos “vandálicos” de los últimos días que, alertó, pueden tener “efectos graves” sobre la economía y la convivencia.

 Puigdemont, en la picota

Todo ello, a pocos kilómetros del lugar donde se encuentra huido el ex presidente regional catalán Carles Puigdemont, que ayer se presentó ante la Fiscalía belga a raíz de la nueva euroorden de detención dictada contra él por un juez español. 

Puigdemont, que quedó en libertad con medidas cautelares, tendrá que comparecer el próximo 29 de octubre ante un juzgado de Bruselas. A la situación de Puigdemont se refirió también el ministro español del Interior, quien consideró que “debe y puede ser entregado a España” para ser juzgado.