La Oficina de Naciones Unidas (ONU) para los Derechos Humanos criticó el uso de bombas lacrimógenas en recintos universitarios de Quito donde se refugiaron manifestantes indígenas, advirtiendo que utilizar este tipo de métodos disuasorios en recintos cerrados puede poner vidas en peligro.

Portavoces de la oficina destacaron además a Efe que las autoridades "deben diferenciar claramente los elementos violentos de quien protesta pacíficamente" en las protestas que desde la semana pasada viven distintas ciudades ecuatorianas contra las medidas de ajuste económico dictadas por Quito tras recibir un crédito del FMI.

La oficina que dirige la expresidenta chilena Michelle Bachelet también dijo haber recibido informes sobre medio centenar de ataques a periodistas que están cubriendo las protestas, en las que ha habido cinco muertos, más de medio centenar de heridos y cerca de un millar de detenidos.

En un comunicado emitido este jueves, el organismo de Naciones Unidas urgió a las autoridades de Ecuador a "realizar investigaciones prontas e independientes" en torno a los fallecidos en las protestas.

También pidió "diálogo constructivo para contribuir al cese de la violencia y a la paz social, en un marco de pleno respeto a los derechos humanos de todas las personas".