La Asamblea de la Cruceñidad se convirtió el martes en un escenario de desahogo para activistas y representantes de instituciones afiliadas al Comité pro Santa Cruz, quienes expresaron su molestia por el desastre ambiental en la Chiquitania, e identificaron como responsables a los agropecuarios, la Gobernación y la dirigencia cívica, a la cabeza de Luis Fernando Camacho.

“(Los cívicos) son selectivos y no les interesa abrogar las leyes (en favor de desmontes) porque defienden a la agroindustria y la ganadería intensiva que produce la deforestación”, cuestionó Eder Santibáñez, uno de los activistas que irrumpieron al inicio de la Asamblea.

Por su parte, José Ernesto Serrate, presidente cívico del Bloque Chiquitano, manifestó que desde hace cuatro años vienen denunciando avasallamientos en la zona, pero no han sido escuchados. “(Hablamos con) los ganaderos, los empresarios, la Gobernación y la CAO; y nadie nos escuchó. La razón ellos la saben, pero no defendieron a la Chiquitania y el resultado son los incendios”, denunció.

De igual manera, se escucharon gritos en los que se preguntaba “¿dónde está Rubén?”, por lo que Roly Aguilera, secretario general de la Gobernación, tuvo que salir a la palestra para pedir unidad, ya que de lo contrario “afuera estaremos”, según dijo.

Germaín Caballero, alcalde de San José y presidente de la Mancomunidad Chiquitana, interpeló a Camacho, y le dijo que esperaba que se formen brigadas contra los incendios, y no un cabildo. “Somos dos alcaldes de la región que sufrimos por los incendios, pero no tenemos la palabra, a qué estamos jugando”, preguntó.

“Muchos demostraron su molestia y se les entiende. Otros mostraron una irracionalidad total. Ni había comenzado la asamblea, se estaba leyendo un informe de una comisión, y ya empezaron a oponerse por algo que se estaba poniendo en consideración”, dijo Camacho sobre los incidentes.