Eran aproximadamente las 23:30 del martes 17 de septiembre cuando Billy Bilbao, músico y vocalista de la banda Alive, sufrió un paro cardiorespiratorio en su casa. Sin aviso, de súbito y a solo días de haber cumplido 57 años, la figura roquera sorprendió a su familia de sangre y a la de los escenarios con su repentina partida.

La noticia se difundió casi de inmediato entre los colegas de la música y los sentimientos de pesar fueron sumándose durante toda la jornada de ayer. La mayoría acudió a acompañar a la familia en las honras fúnebres, instaladas en la sala Esperanza de Las Misiones, desde las 12:30. Hoy a las 15:30, será el último adiós y después, como lo decidió él en vida, será cremado.

Para la familia roquera es un momento aciago, pero todos coinciden en que no solo se pierde una de las voces más peculiares y representativas de la escena del rock cruceño, si no al ser humano y al amigo. Acordaron en que Billy ‘Grande’, como le empezaron a decir cuando cantaba en la banda León Heráldico, fue de esa generación de roqueros, que logró con esfuerzo mantener vivo el género en la movida cruceña, hasta hoy.

El rock es cultura

Para el músico Juan José ‘Negro’ Camiña, no fueron horas fáciles las que siguieron al deceso de Bilbao, principalmente por la incredulidad de lo sucedido y porque ayer tenía planificado, con su grupo de músicos del G8, festejar el cumpleaños de Bilbao.

Fue justamente en una reunión de amigos, hace dos años, que Bilbao impulsó la formación de la Asociación de Músicos de Rock de Santa Cruz (Amrockscz) para gestionar mejores condiciones de trabajo para el gremio, un seguro social y hacer visible una protesta organizada en contra de las nuevas leyes que los conminaba a pagar altas tasas de impuestos.

Otra de sus cruzadas fue acuñar, durante años, el lema ‘El rock es cultura’ para demostrar que a través de este género se pueden formar grandes seres humanos y apegar a los niños a lo artístico. “Estaba convencido de eso. Durante mucho tiempo llevaba a sus conciertos poleras serigrafiadas con esa frase para regalar a sus seguidores”, recordó Camiña.

De las idas y venidas de las ‘tocadas’ lo recuerda el músico guitarrista Glen Vargas, que fue su amigo de infancia y compañero en La Salle. “Hemos compartido la música, eso me queda a mí. Aparte de lo musical, éramos amigos y nos reuníamos a compartir. Tenía un gran entusiasmo por organizar una feria del rock con todos los colegas. Casualmente, hoy (ayer) íbamos a festejar su cumpleaños en mi casa”, indicó.

Entre sus proyectos quedó la organización de un gran concierto con las bandas cruceñas más emblemáticas. El evento tenía que ser al aire libre y reunir a los amigos, aseguró Camiña.

Con agenda llena

Como un padre y un amigo guía en los escenarios lo destacaron sus colegas de la formación Alive. La banda tenía fechas comprometidas en todo lo que resta de septiembre y también para octubre. Hace poco se habían presentado en festivales solidarios, entre ellos Rock por la Chiquitania, que tuvo la finalidad de reunir fondos para combatir los incendios.

Alive fue la última de sus bandas, formada en 2003. De la formación original quedaban Bilbao y el guitarrista Eduardo Eid, que afloró su congoja al hablar sobre su muerte. “Después de más de 20 años, tocando juntos, siento que he perdido a mi familia. Se pierde un gran valor en la música. Su sola presencia ya era rock, el pelo largo, la barba, todo cobraba sentido cuando empezaba a cantar. Era una figura icónica”, remarcó.

Para el tecladista de Alive, Virgilio Ninaja, la noticia fue fulminante y, tal vez, también lo sea para la banda. Él considera que Bilbao es irremplazable. “Era quien se preocupaba porque estemos unidos. Estábamos trabajando en el relanzamiento de nuestra imagen y teníamos nuevas canciones para un disco. No puedo pensar cual será el rumbo después de este momento trágico”, se sinceró.