Opinión

Por una neurona

El Deber Hace 5/20/2019 10:00:00 AM

Carlos Gardel lo hubiera reflejado mejor, en un tango. Es la historia de una disputa que ocurrió en el país por una neurona, que resultó siendo mexicana. Una sola. La empresa de ese nombre se metió en el país al ritmo de un narcocorrido y ha provocado escándalo por sus conexiones con gente del jet-set boliviano, que no es gran cosa. Periodistas y escritores de esta crema y nata de los ‘figuretis’ fueron alcanzados por los coletazos de esta neurona que actúa como una muy invasiva lombriz solitaria.

Cuando se anunció una investigación de los negociados de la neurona, ésta respondió con la difusión de fotos en que aparecían no solo los investigadores, sino el jefe de ellos, festejando la firma de uno de los contratos millonarios. Será una sola, pero la neurona no se deja atropellar.

El que ordenó la investigación, un ministro que sucedió en el cargo a tres mujeres, que se turnaron en mostrarse odiosas, resultó también tocado a pesar de que hasta ahora se mostraba como una verdadera dama en el desempeño de su delicado cargo.

Y aparecieron más fotos. La neurona se puso febril. Tocó, como en esgrima, a un famoso periodista y escritor que había sido fanático gonista, luego antimasista y ahora es ferviente masista. Sus protestas llegaron hasta un matutino paceño que había publicado la foto en que figuraba el trashumante periodista en plena bacanal de la neurona.

Un aspirante a embajador, que había optado por hacerse el quedadizo en una pega en Washington, pero que fue desalojado, entró en la tabiada, pero solo por figurar. No aportó a esclarecer el caso. Alguien tendría que pedir, incluso desde fuera del jet-set, que se aclare bien todo esto de la neurona y de sus producciones tan costosas, pero tan mal elaboradas.

Para insultar a los opositores bien podrían servir los productores aborígenes, incluso si no fueran del jet-set. Hay jóvenes que están haciendo maravillas en YouTube, con alcances que ninguna neurona masista ha logrado hasta ahora. Ellos podrían idear ofensas a los neoliberales que no se les hayan ocurrido hasta ahora a los masistas, o que estén lejos del alcance de sus muy limitados vocabularios. Quizá sean necesarias más que una neurona para estos afanes.