Opinión

cara a cara

Guido Alejandro Arana Hace 6/23/2019 8:00:00 AM

Marcha a los tumbos el proceso que desembocará en las elecciones generales del 20 de octubre. Entre otras razones, porque se acercan al medio centenar las renuncias y destituciones en áreas estratégicas del TSE, un árbitro que necesita con urgencia de un VAR porque inspira cada vez más dudas que certezas su imparcialidad, transparencia e idoneidad. Las irregularidades detectadas en el empadronamiento, el acarreo descarado de votantes de Beni a Pando, minimizado por las autoridades electorales, el acoso político a periodistas y medios de comunicación que denuncian tales irregularidades y, por si fuera poco, las ‘bromas’ de mal gusto del presidente del Estado tras vulnerar la ley ofreciendo, ‘con espíritu deportivo’, prebendas a cambio del 100% de votos en actos públicos, acrecientan el malestar y la desconfianza entre el electorado nacional.

La Amazonia es la selva de mayor biodiversidad y constituye, además, la mayor reserva de agua dulce del planeta, pero está gravemente afectada por la industria extractiva desarrollada por nueve países, según un informe internacional divulgado recientemente. Bolivia no es la excepción porque a raíz de las quemas e incendios forestales fuera de control desaparecieron, nada más y nada menos, que 18,7 millones de hectáreas en 13 años, casi 1,5 millones de hectáreas/año. Si no son implementadas con urgencia políticas de preservación serias y sostenibles, las facturas impagables por semejante daño al medioambiente empezarán a llegar más temprano que tarde.

Pese al tiempo transcurrido desde que fue respetuosamente demandada, de manera pública y formal, no nos llega una respuesta. Es la que nos debe, desde el pasado mes de mayo, el señor viceministro de Régimen Interior, José Luis Quiroga, sobre el ‘nerviosismo’ que él atribuyó a EL DEBER por la presunta existencia de fotografías de algunos de sus periodistas junto a un connotado narcotraficante que, efectivamente, se vinculó con autoridades e instituciones del Estado. Seguiremos esperando que el señor viceministro Quiroga confirme, con pruebas en mano, su afirmación o, si no las tiene, que la rectifique para no faltar a la verdad.