Luis André Villán tiene sin duda una historia muy peculiar, recién a los cuatro años pudo hablar. Pero junto a sus primeras palabras, sus padres, Ana Bertha Gabriel y Luis Omar Villán, se dieron cuenta de que igual podía distinguir los colores, números y vocales, esto gracias a unos juegos lúdicos que pusieron a su disposición desde sus primeros años de edad.

Aunque antes del momento de escucharlo decir sus primeras sílabas, sus padres enfrentaron varios diagnósticos poco alentadores. Uno de ellos, por ejemplo, el de la directora de una guardería a la que asistió algunas semanas. Ella sentenció: “Su hijo nunca va a poder hablar ni aprenderá a escribir”. Luis a esa edad fue diagnosticado con autismo moderado. La presencia de muchas personas le generaba ansiedad; gritaba o “hacía un berrinche”. Por todo esto, su madre lo inscribió a un kínder que le permitió asistir solo dos veces por semana, los días restantes, ella le enseñaba a través de metodología en casa.

Primera vez que “saltó curso”

Su cambio en primero fue drástico, por norma educativa no le permitían faltar ni un solo día. Tuvo que adaptarse a la presencia de personas, para esto asistía a terapias con sicólogos y pedagogos desde un año antes. “Fue más que todo el apoyo de mi familia y mi voluntad de mejorar. Siempre me decía a mí mismo: Debo ser más de lo que puedo ser”, sostuvo, Luis.

En el primer mes sus profesores en La Paz se dieron cuenta de que tenía un avance pedagógico más elevado que el promedio de estudiantes. Lo propusieron para la evaluación de Talentos Extraordinarios y ‘saltó’ por primera vez un curso. “Tiene mucha disciplina. Llega a casa y su premio, cuando desea algo, es que le ponga ejercicios de matemáticas”, explicó, su madre.

Con el CI más elevado

Hace dos años, Luis y sus padres se mudaron de La Paz a Santa Cruz, su avance académico siguió siendo óptimo. Ya desde el año pasado su maestro, Javier Beltrán, identificó que volvía a tener desarrollo superior al promedio. Este año fue él quien impulsó que nuevamente lo evalúen. En el diagnóstico se identificó que Luis, a sus 10 años, tiene síndrome de Asperger y un coeficiente intelectual (CI) de 141, mientras que el promedio es 120. Desde mediados de abril pasó de sexto de primaria a primero de secundaria. La evaluación consiste en una serie de test y entrevistas con un equipo multidisciplinario.

El responsable departamental de Talentos Extraordinario, Carlos Narváez, indicó que desde que se ejecuta el programa es uno de los IC más elevados y es el primer beneficiario con Asperger.

En el proceso de socialización con sus compañeros, este síndrome se identifica levemente. Por ejemplo, le cuesta entender el doble sentido y ocasionalmente tiene ansiedad, aunque ya sabe una técnica para controlarlo.

El director de la Unidad Educativa Privada (UEP), Cáritas, Willy Rodríguez, comentó que es evidente la facilidad de aprendizaje de Luis, especialmente en el área de matemáticas. “Luis destaca en varias áreas, no necesariamente en todo, pero es notable su facilidad en matemáticas”, sostuvo.

ESTA GESTIÓN PROYECTAN IDENTIFICAR MÁS TALENTOS
El Comité Multidisciplinario evalúa desde el primer bimestre de este año a 18 talentos extraordinarios. Ya se confirmó el caso de Luis y el de otro escolar de la unidad educativa, Cooperative School.

Los restantes 16, no solo del municipio capital sino también del área rural del departamento, están en proceso final de evaluación. Antes de concluir el segundo bimestre escolar se debe informar a los escolares si serán o no promovidos de curso.

Narváez, adelantó que de acuerdo con los informes preliminares, en esta gestión se prevé contar con la mayor cantidad de escolares con estas características.

Para las evaluaciones, el padre, maestro o el director, pueden postular al escolar, luego de difundida la circular que norma el procedimiento, que generalmente sale antes de marzo. Se pueden promover a escolares desde primero de primaria hasta quinto de secundaria. Al igual que la facilidad de aprendizaje, se evalúa el desarrollo sicomotriz, emocional y social.

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