El principal representante del sector privado del país, reconoce que las políticas económicas aplicadas por el Gobierno han permitido tener mejores condiciones para invertir y crear empleos.  Pero por otro lado, señala que muchas de las medidas fueron aisladas y no tocan en profundidad, los problemas del país. En esta entrevista, hace un balance de lo que fueron las relaciones con las autoridades del Gobierno desde que se iniciaron mesas de trabajo conjuntas.

¿Cómo fueron las relaciones con el Gobierno en los últimos años?
A partir de la gestión 2016 y hasta el 2017 se trabajó arduamente en mesas de trabajo para realizar un diagnóstico común. Fueron 3.000 horas de trabajo, en reuniones sectoriales no exentas de tensión, donde era evidente que la ausencia de canales de comunicación y la diferencia de visiones, habían afectado lo que debió ser siempre una relación natural entre las formas de economía pública y privada, como reconoce la Constitución.

¿Qué se logró consensuar?
Fue una época de profusión de estudios, estadísticas levantadas y formalizadas y dos encuestas nacionales realizadas que concluyeron en 81 propuestas, elaboradas por el empresariado, sobre una amplia gama de temas.

¿Se lograron aplicar?
Lamentablemente no se avanzó ni en el debate ni en la concreción de esas propuestas. En mayo de 2017, luego de nuestro reclamo por aumento salarial de 7% al haber básico y 10,8% al mínimo nacional, el Gobierno nos volvió a convocar. En reunión con el presidente Evo Morales y el vicepresidente Álvaro García Linera, acordamos reducir nuestras 81 propuestas en 10 áreas y 63 temas. Luego de un año de diálogo intermitente, los acuerdos son parciales o aún se hacen esperar.

¿Hubo fricciones?
Es importante señalar que siempre hubo una relación cordial y de respeto mutuo, en lo formal, entre las autoridades de gobierno y la dirigencia del sector empresarial. De hecho, hemos coincidido en varios aspectos, y hemos escuchado muchas veces a los mandatarios nacionales reconocer la importancia de un trabajo conjunto y coordinado entre el sector público y el sector privado o estar de acuerdo en que los aumentos salariales excesivos están afectando a las micro y pequeñas unidades económicas o empresariales, así como a la mediana empresa en diferentes regiones del país que están atravesando problemas.

¿Y entonces cuál fue el problema?
El problema surge cuando necesitamos que estas coincidencias se concreten en medidas efectivas y allí es donde aparecen las contradicciones.

¿Qué se logró consensuar, en concreto?
En el último año, a partir de gestiones directas, y de este mismo proceso de acercamiento, se han logrado avances que han favorecido a algunos sectores empresariales en temas como: liberación de los cupos de exportación para la soya y el azúcar; mejora en las condiciones para las constructoras bolivianas; disminución de la presión en algunos temas tributarios; acuerdo para apoyar la producción y la comercialización del etanol; construcción de espacios feriales en varias capitales del país; plan de empleo con la participación del gobierno y el empresariado, entre otros.  La mayoría de estas medidas, solo han redireccionado las decisiones equívocas del pasado.