El principal trofeo de los premios Gardel reposa entre las piernas de Marilina Bertoldi. Con solo 30 años, la cantante y guitarrista, ha logrado romper con varios moldes dentro de la industria de la música: el mayor premio se lo llevó una lesbiana, que además critica el rock “acabado” de los hombres y reniega de ser popular. La creadora de Prender un fuego, el disco que también le permitió ganar la categoría mejor álbum artista femenina de rock, ganó el Gardel de Oro. Y superó en la preferencia de los asociados de la Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas (CAPIF) a Andrés Calamaro, Babasónicos, Los Auténticos Decadentes y Escalandrum. Era la única mujer entre los nominados a mejor disco del año, categoría que obtiene el Oro, y fue la segunda –después de Mercedes Sosa, en 1999- en llevárselo.

“Me lo merecía“, dice Marilina, en una ronda de prensa, relajada y locuaz. “Lo más importante, porque era lo más difícil, es que premiaron a un artista nuevo. El under es algo que está sucediendo, y está invitando a ver artistas nuevos todo el tiempo”, agrega.

Tags