En menos de seis meses, se ha registrado más de medio centenar de feminicidios en el país. Durante los últimos cinco días hubo ocho casos en los departamentos de Cochabamba, La Paz, Tarija, Oruro y Santa Cruz, el más reciente involucra a dos policías. Cual película de terror, ambos uniformados le quitaron la vida a Rigoberta Barrios y la enterraron dentro de un turril, en el patio de una casa. Tenía tres hijos. Las cifras por feminicidios son alarmantes, por lo que el Observatorio de Igualdad de Género ha pedido que se declare alerta nacional. Mientras no haya un cambio cultural, una justicia más ágil y normas más drásticas contra los agresores, el futuro seguirá siendo incierto para muchas mujeres expuestas a la violencia.

El peso de los informales se hace sentir. El altercado entre un vecino y una comerciante parece no haber generado ningún cambio, excepto la tremenda polémica en las redes sociales. Las autoridades aseguran estar haciendo todos los esfuerzos por reordenar cuatro de los grandes mercados de la capital; sin embargo, aclaran que no se usará la fuerza para ello. La tarea ‘persuasiva’ de los gendarmes municipales queda corta y los ambulantes siguen ganando terreno. A eso se suma el mal hábito de mucha gente, de seguir comprando en la calle. Cualquier solución necesita una acción más decida de todos.

La donación de sangre es vida. Mañana se conmemora el Día Mundial del Donante de Sangre, una oportunidad valiosa para ayudar a quienes necesitan de este líquido vital. Según el Sedes, en Santa Cruz se realizan más de 80.000 transfusiones al año. Como está prohibida la venta de sangre en el país, muchos recurren a una suerte de mercado negro donde la calidad de este líquido no está garantizada. Solo la solidaridad permitirá contrarrestar esta situación.

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