Los arquitectos deben convertirse en diseñadores de ecosistemas, no solo ser diseñadores de fachadas o esculturas, sino de los sistemas de economía y ecología en los que canalizar el flujo de personas y recursos a través de nuestras ciudades y edificaciones”, reseña la perspectiva del líder del estudio internacional de arquitectura BIG y conferencista TED Bjarke Ingels, sobre los nuevos rumbos del sector.

Esta mirada no es ajena con otras industrias que confluyen en la articulación de los centros urbanos. En nuestro contexto, en la zona oriental del país se configura una urbe donde se construyen 1,5 millones de metros cuadrados cada año, aspecto que significa el 40% de las edificaciones del eje troncal del país y que significarán 39.000 soluciones habitacionales hasta 2022, según datos del presidente de la Cámara de la Construcción de Santa Cruz (Cadecocruz), Víctor Hugo Suárez.

En el último tiempo, estas referencias hicieron de la ‘ciudad de los anillos’ un polo atractivo para el desarrollo del mercado inmobiliario y de la construcción, mientras los emprendimientos de desarrollo abierto -sin edificaciones- se concentran y multiplican en los municipios aledaños.

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Pero, Santa Cruz de la Sierra y la zona metropolitana está lejos de ser un referente de sostenibilidad. Al menos así lo analizó el expresidente del Colegio de Arquitectos, Mario Justiniano, en el 7mo. Encuentro Inmobiliario Internacional: Las Ciudades Invisibles, con sede en Santa Cruz. “La ciudad será sostenible no cuando sea ‘smart’, sino cuando haya una administración y rumbo coherente”, resaltó.

Asimismo, Justiniano expuso que el radio urbano cruceño engloba poco más de 43.000 hectáreas (aprobadas por ley municipal y no así por el Ministerio de Planificación, más por temas limítrofes con municipios vecinos), de las cuales 30.500 ya están prácticamente consolidadas.

Y son esas zonas intangibles o poco definidas (fuera del cuarto anilllo) las que llevan al sector privado a poner las cartas sobre la mesa y mirar esos espacios que están en fase de ‘redensificación’ intensiva. “Se deben aunar esfuerzos entre las cámaras que abrazamos el desarrollo urbano y ver las nuevas líneas de planificación para fortalecer los planes en los que también se incluye el sector público”, manifestó Suárez, desde Cadecocruz.

Nuevas líneas del negocio

Además del ámbito que busca la armonización entre oferta y demanda habitacional de la capital cruceña, existen otros parámetros que emergen en la consolidación de una perspectiva que acompaña y complementa a los negocios en busca de sostenibilidad, de acuerdo con las vertientes expuestas en el encuentro.

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El especialista Cristian Rodríguez, observó que el hecho de tener mayor diversidad y complejidad en las ciudades es el punto de partida para entender la relación de los brazos inmobiliarios con los stakeholders y sus diferentes naturalezas; es decir, las partes de la comunidad a las que afecta el negocio de alguna manera.

Uno de ellos son los inversionistas. Según el ejecutivo, hay nuevos actores -ya no son solo inmobiliarios quienes hacen desarrollo urbanístico-, sino que hay derivados y sociedades de inversión que no tienen un controlador claro y que buscan rentabilidad (de manera legítima), pero sin una dimensión de articular una ciudad sostenible.

“Muchas inmobiliarias surgen de grupos de amigos que quieren un buen retorno y construyen. A veces se separan de la mirada de los empresarios del sector donde la dimensión de responsabilidad de lo que ocurra en un lugar de desarrollo urbanístico es diferente”, sostuvo Rodríguez.

Incluso la comunidad digital y las redes sociales modifican la relación del sector inmobiliario con los stakeholders, no son solo atractivas para las ventas y obtener data, sino que marcan las reglas para desarrollar y comunicar los negocios. Estos son aspectos a considerar para el ejecutivo.

El arquitecto y urbanista Alejandro Restrepo explicó que si bien la expansión inmobiliaria contribuye al desarrollo de una ciudad, esta también es responsable del deterioro de las condiciones ambientales, por lo que la redensificación debe considerar nuevas pautas y estrategias.

“No hay que confundirse. La Santa Cruz natural y la Santa Cruz construida son una sola. En medio del desarrollo urbanístico hay naturaleza y hay que ser inteligente para no ensancharlo cada vez más. Ojalá podamos concentrarlo y ofrecer una mejor calidad de vida. El negocio ahora no solo se trata de entregar metros cuadrados, sino también bienestar”, resolvió el ejecutivo.

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Restrepo señaló que en otras metrópolis las intervenciones urbanísticas se hacen con espacios que permitan usar la arquitectura del paisaje y que sirvan de despensa de flora (e incluso fauna) para la ciudad. En la capital cruceña son pocos los ejemplos que contemplan este atributo, pero resalta la T-Store de Tramontina, del Grupo Landicorp.

Desafíos y desafiados

Del mismo modo, los proveedores también entran en la ecuación de la nueva brújula del sector constructor. El Grupo Incerpaz es una de las empresas que está desarrollando tejas solares y ladrillos termoacústicos con miras a reducir costos de climatización. Desde la compañía contemplan que la concentración de asfalto genera islas de calor urbanas para las que ya existen alternativas.

Sin embargo, el presidente de esa firma industrial, David Paz, observó que existe inclinación por un sistema de construcción precario que opta por abaratar costos en vez de agregar valor. “La coyuntura económica afecta, pero nuestros constructores tienen la cultura de buscar siempre los precios más bajos y eso mata a la innovación. Cuesta más, pero se cuida el entorno”, enfatizó.

Aunque los costos de transacción no estén al alcance de toda la población, el especialista de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Alejandro García-Montúfar, aseveró que otro de los puntales para cambiar esta cultura es conectar al sector informal con el formal para convertirlo en capital y activo inmobiliario que desarrolle la economía.

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Asimismo, Cristóbal Prado, miembro de la Conferencia Internacional de Ciudad, consideró que la alta demanda por arriendo no se da exclusivamente por un cambio de preferencias por mejor localización, sino más bien una demanda forzada, dado el elevado precio de las viviendas.

Para conseguir un cambio de perspectivas en la economía inmobiliaria, Prado planteó formar economistas urbanos y profesionales que ayuden a pensar la planificación de las ciudades como un instrumento que no busque la homogeneidad, sino que ayude a mejorar el sistema económico y la imagen de urbes emergentes.

La mano pública también juega un rol que trasciende a la ejecución de normativas. En su rendición pública de cuentas, la Agencia Estatal de Vivienda (para esta gestión) tiene programado construir 3.912 soluciones habitacionales en la ciudad, las cuales deben apoyarse en la promoción del desarrollo sostenible donde se garantice la calidad ambiental urbana. Se buscó al director regional de esta entidad para conocer mejor estos lineamientos, pero no hubo respuesta.

Según el expresidente y asesor de la Cámara Inmobiliaria de Santa Cruz (Cicruz), Franz Rivero, entre los empresarios existe el reto de orientar al mercado y llevar a otras escalas los conceptos de sostenibilidad para llegar también a los clientes y que estos demanden los nuevos parámetros para avanzar a un ritmo que lleve a cambios significativos.

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Para Pablo Mendieta, economista del Centro Boliviano de Estudios Económicos (Cebec) de Cainco, en el siglo XXI Santa Cruz debe jugar un rol preponderante en la economía con el desafío de generar condiciones para crear emprendimientos y empleos urbanos de calidad, concentrados en otros sectores. Para ello, ve adecuado llegar a un consenso sobre lo que se conservará y lo que se dejará como legado.

‘Lean’ se adapta a tendencias del sector de la construcción
Si bien en Santa Cruz todavía existe un largo camino para estar en la misma sintonía de otras urbes de la región, las nuevas tendencias de la construcción ya se difunden en nuestro contexto como es el caso de Lean Construction.

Según entendidos en este tema, el concepto Lean es una filosofía de operación que se basa en el mejoramiento continuo; busca reducir el tiempo entre la demanda del cliente y su satisfacción, eliminando desperdicios dentro del sistema. El término en inglés, hace referencia a alta calidad, cero defectos y cero desperdicios.

En este sentido, Franz Rivero, asesor de Cicruz y líder de Uno Corporación Inmobiliaria, dijo que estos conceptos ya se contemplan en Santa Cruz, pero son aislados con respecto a lo que se visualiza en otros países, por lo que ve fundamental que se organicen encuentros internacionales para conocer las oportunidades y errores cometidos.

“Las formas tradicionales de construcción tienen sus días contados, ahora la diferencia la marcará quienes cambien la forma del uso de materiales y aplicación de tecnologías”, expresó Rivero.

En un encuentro realizado este año, el ingeniero civil y presidente del Executive Forum Bolivia, Carlos Kempff, manifestó que existe un rol importante del sector privado y del constructor de insertar tecnología en su labor, ya que el ahorro y simplificación de tiempos y materiales conlleva a abaratar costos en el producto final que se vende a las personas.

El ejecutivo aseguró que esto depende del sector privado y es un reto pensar con imaginación y creatividad las vías para generar los nuevos escenarios.

Análisis - Javier Arze - Gerente general de Cadecocruz

Dentro de los objetivos de visibilizar las zonas que deben ser atendidas en Santa Cruz está el hecho de tejer redes y traer experiencia desde afuera para entender el momento que estamos atravesando. Este momento contempla una metropolización de facto.

Aunque falta claridad en las normativas, estos son tiempos de toma de decisiones y todo pasa por el hecho de humanizar a la ciudad desde distintas perspectivas y que ven más allá como son los temas ambientales o de transporte.

Ahora el negocio del sector de la inmobiliaria y de la construcción no solo debe enfocarse en tener un terreno, hacerlo habitable y venderlo. Esto tiene que venir con la capacidad de reinventarnos y hacer las cosas de manera distinta.

Inversores de otros países ven que hay grandes oportunidades en Santa Cruz. Ellos tienen una visión que nos interesa que los empresarios empiecen a aplicar para no pasar por los mismos problemas de ciudades como Lima, Buenos Aires o Santiago.

Si bien se argumenta que Santa Cruz no es una ciudad sostenible, la densificación es el concepto del que somos responsables para continuar los planes de desarrollo urbano y humano en el área metropolitana.

Entonces, es necesario tener medidas muy claras de lo que queremos de Santa Cruz y el área metropolitana.

No podemos seguir abriendo brechas y engrandeciendo la ciudad si todavía no hay respuestas para la gente que vive en estas zonas que deben ser atendidas. Son decisiones que hay que tomar en concordancia tanto en la parte pública como en la privada, donde se consideren normativas acordes a la realidad.

Actualmente, hay proyectos que lamentablemente no tienen ni pies ni cabeza y en vez de buscar el bienestar de los cruceños se busca el beneficio económico. Hay una misión que tienen las instituciones de hacer un redireccionamiento y empezar a pensar en el bien común.

Estamos en un tiempo de inflexión y si no podemos dar respuesta estaríamos fracasando en nuestro trabajo. Hablamos de hacerle el bien a Santa Cruz.