“Sentí un verdadero miedo, es duro”. Así de sincero fue el exDT de Wilstermann Miguel Ángel Portugal al confesar que dejó su cargo en la institución cochabambina por temor a que los Gurkas (barra del aviador) dañen su integridad y la de su cuerpo técnico. Además, hizo un llamado a los actores del fútbol boliviano para que erradiquen esta clase de grupos que solo dañan la imagen de este deporte.

Te dejamos las mejores frases del entrenador el programa El Larguero de la Cadena Ser:

Su salida. "Creo que se veía venir (su renuncia), allí hay un tipo de afición que son las barras que están en auge, copiando de mala manera a las de Argentina, especialmente la de Wilstermann, los Gurkas".

Se enfrentó a los Gurkas. "No tenía ni idea de cómo era aquello e inconscientemente un día vienen (los barra) al campo de entrenamiento a recriminarme, a decirme cosas. Me enfrento al jefe (…), habíamos perdido un partido y me dicen que si no ganamos el siguiente me tenía que ir. Nosotros estábamos en una posición normal, cuartos o quintos y estábamos jugando la Copa Libertadores, en la que teníamos opciones".

La amenaza. "Hacen el comunicado oficial a toda la prensa que si nosotros no ganamos un partido ellos tomarán sus medidas. Yo me quedo alucinado, me dije si estaba viviendo en otro mundo. Afortunadamente ganamos ese partido, pero sabía que eso no iba por buen camino porque nadie de la directiva salió a apoyar a su entrenador, la prensa tampoco dijo nada, cuando se trataba de una amenaza".

Solos. "Nos vimos solos, con mi cuerpo técnico. El presidente (Gróver Vargas) me decía que ellos lo dominaban todo, que no había problemas, pero no hubo ningún comunicado oficial del club ni de nadie. Nosotros sabíamos que era grave porque eran amenazas y cualquier día podía pasar cualquier cosa".

Temor. "Empecé a investigar y vi que la habían liado en varias ocasiones, enfrentamientos con armas. Supuestamente, lo que sí, están organizados. Cuando me metí en Internet y vi quién era la barra brava de los Gurkas y lo que había hecho, sentí verdadero miedo, es duro".

Sin respaldo. "En su momento, el presidente dijo que no podía garantizar mi seguridad. Él los controla (a la barra) a su manera. No me sentía seguro porque incluso, ganando los partidos te reprochan cosas. Entrabas al vestuario y las barras te empiezan a tirar de todo".

Escucha la entrevista completa:

Solo. "Hubo unos gritos racistas a uno de mis jugadores (Serginho) que se marchó cuando faltaban cinco minutos para que termine el partido, toda la prensa se volcó (a su favor) y yo también. En mi caso, nadie, me encontré desprotegido, por dentro muy buenas palabras, pero por fuera nada".

Quiere volver. "En Bolívar estuve muy bien, les tengo muchísimo cariño. Creo que las barras bravas es algo que tienen que atajar desde la raíz porque no puede ser, Bolivia no es un país violento".