Poco después de las 16:00 de este lunes, cuando la protesta soyera ya suma su quinto día consecutivo de bloqueo en Cuatro Cañadas y San Julián, un contingente policial que se trasladó de la ciudad de Santa Cruz hacia esos municipios de la provincia Ñuflo de Chávez, logró despejar el primero de los cinco puntos de bloqueo instalados en el lugar. Pero, no logró hacerlo lo mismo que los demás piquetes.

EL DEBER pudo registrar que, sin oponer resistencia, los manifestantes se alejaron del lugar ante la intervención policial. Sin embargo, pese a que los agentes tenían el propósito de desbloquear ruta, a las 22:30 de este lunes, el tráfico continuaba interrumpido.

Los sectores en San Julián advirtieron a los policías de que estaban preparados para dar lucha y evitar ser desalojados.  "Señores policías San Julián se respeta. Si quieren una batalla campal la puerta está abierta", se leía en un cartel, según reportó Néstor Lovera, corresponsal de esta casa periodística en ese municipio.

Refuerzo

Los productores soyeros, que reclaman a los industriales el pago de $us 300 por cada tonelada de este grano, han logrado sumar a más sectores a su protesta.

Nilson Calisaya, dirigente de la central Cuatro Cañadas, le dijo a EL DEBER Radio que en la tarde de este lunes se cerrarían todos los mercados de la zona y que los trabajadores de la Alcaldía se habían comprometido a sumarse a la medida de protesta.

El fin de semana ya los gremialistas y juntas de vecinos se habían plegado al reclamo. Hasta ahora "la población nos está apoyando porque ellos, también de alguna manera se benefician: porque si no hay producción, no hay plata para nadie".

El conflicto

La Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) dio a conocer que el sector exige el pago de $us 300 por cada tonelada del denominado ‘grano de oro’; las aceiteras por su lado plantean el desembolso de $us 230 a los agricultores.

Los productores comenzaron la semana pasada a cortar las rutas interdepartamentales para presionar a los industriales y pedir la intervención del Gobierno. En Montero fueron repelidos por la Policía, mientras que en San Julián y Cuatro Cañada se habían fortalecido.

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