“Lo más bonito que tiene la Villa es la plaza, aunque está un poco descuidada, es el punto de encuentro de todos los que vivimos en la zona. El domingo es muy concurrida, porque alrededor hay todo tipo de negocios”, afirmó Pamela Dorado, una mujer de 38 años, que ayer caminaba por la parte central del área verde principal de la ciudadela, que este 1 de mayo cumplirá 50 años desde su creación, en 1969.

Las actividades por las bodas de oro de la zona, ya se sienten en los 108 barrios que conforman el distrito municipal 7, que tiene una extensión de más de 1.800 hectáreas y cuenta con más de 250.000 habitantes.

“Es bonito vivir en la Villa, yo nací aquí y ya estamos preparando nuestros uniformes para el desfile. Me gusta mi barrio, porque tengo todo en la zona, no hay para que salir al centro”, comentó Carlos García, un adolescente de 14 años, que, junto a un grupo de amigos vestidos con ropa deportiva, se dirigían hacia una de las tantas canchas que hay en el distrito, para pasar una mañana de feriado jugando fútbol entre amigos

Andrés Romero, miembro de la Asociación de Juntas Vecinales (Asjuve) que mañana festejará su aniversario institucional, destacó la intensa actividad deportiva que hay en la ciudadela, “en las canchas de los barrios donde siempre hay gente jugando, haciendo deporte”.

Según Romero, una muestra es el club de la zona, Torre Fuerte, que está puntero a tres fechas de iniciado el campeonato de la Primera A (ACF), de donde salen los equipos que pueden ascender a la División Profesional luego de ganar la Copa Simón Bolívar.

Sobre los aspectos malos o negativos de la zona, Romero dispara y afirma que el desorden que provocan los malos conductores y los comerciantes en la avenida principal del barrio, es uno de los puntos negros. “Los prostíbulos y los boliches que hay en algunas zonas de la Villa son lo peor de mi barrio”, dijo apurada Carmen Justiniano, una viviente de hace 20 años de la ciudadela.

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