Opinión

Educar de cara al futuro

Guido Alejandro Arana Hace 4/17/2019 8:00:00 AM

El presidente Evo Morales recomendó la lectura de tres libros a los estudiantes de colegio. Se trata de textos que ponen énfasis en la opresión sufrida por los indígenas y en la explotación del imperialismo a los países de América Latina. Se trata de reflexiones escritas en un momento de la historia. Si bien es bueno conocerlos, no se debe perder de vista que el mundo atraviesa otra etapa y que la globalización plantea nuevos desafíos a los niños y a los jóvenes.

Los libros aconsejados por el mandatario son: Diario de un comandante de la Guerra de la Independencia; La revolución india y Las venas abiertas de América Latina. El primero fue editado en 1952 por primera vez y es el relato de cómo fue la Guerra de la Independencia, escrito por ‘Tambor’ Vargas, un combatiente que documentó detalles de ese histórico momento. El segundo es un planteamiento político ideológico de Fausto Reinaga, que se considera el precursor del indianismo en Bolivia. No es la primera vez que el presidente lo menciona. El autor recuerda la marginación a los indígenas y plantea motivos para que estos se levanten contra el poder opresor. El tercero es de Eduardo Galeano y relata cómo las riquezas de los países latinoamericanos fueron saqueadas por varios imperios. Su autor explicó, años después de publicarlo, que no lo volvería a leer, porque cuando lo redactó carecía de suficientes conocimientos sobre economía.

Si bien el presidente y su entorno reivindican que durante este Gobierno se ha logrado visibilizar a las poblaciones indígenas, antes marginadas, también es evidente que con frecuencia ponen énfasis en los 500 años de opresión y en los abusos que se cometieron durante la Colonia y después. Hay varios autores de best sellers internacionales que cuestionan el afán de mirar el retrovisor, pues consideran que así se alimenta una cultura de pesimismo, en vez de iniciativas que busquen conquistar el futuro.

Es importante conocer la historia, pero es fundamental que los niños y jóvenes de Bolivia lean acerca de cómo va el mundo; los avances de la ciencia y la tecnología que ya son parte de la currícula en otros países. Esta nueva realidad global desafía a que la educación y sus protagonistas se reinventen permanentemente y eso es imposible si es que el Estado no tiene una visión creativa y proactiva de cara al futuro.

Bolivia, como muchas otras naciones del planeta, ha tenido momentos muy duros en su historia, incluso desde antes de la Colonia, pero es hora de dejar el lamento y encarar los nuevos tiempos con mentalidad de triunfo, de superación y con el afán de que nuestros niños y adolescentes sean competitivos a escala internacional. Afortunadamente, hay jóvenes que lo saben y que tienen logros importantes en robótica, en ciencias y tecnología. Ese es el verdadero presente que construye un futuro con valor. De lo contrario, el ‘lamento boliviano’ perpetuará el atraso.