De las cinco ocasiones en las que el presidente Evo Morales visitó Venezuela, dos fueron misiones oficiales, mientras que en otras tres aprovechó escalas técnicas de minutos para reunirse con su homólogo Nicolás Maduro.

El 5 de marzo del año pasado, el mandatario estuvo invitado a la conmemoración de los cinco años de la muerte del expresidente venezolano Hugo Chávez. Además, en esa ocasión participó en la XV Cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP).

El 10 de enero de este año, Morales auguró “mucho éxito” a su homólogo de Venezuela, que asumió su segundo mandato y, además, sostuvo durante esa estadía en Caracas una reunión bilateral con el Ministro de Defensa de Irán, Amir Hatami.

La crisis en Venezuela se agudizó poco después. El presidente Morales tiene en sus viajes una línea de defensa al Gobierno de Maduro y de rechazo a una eventual intervención militar.

Sin embargo, el 8 de mayo y el 23 de septiembre de 2018; el 10 de enero y 1 de febrero de esta gestión, los presidentes Morales y Maduro han aprovechado escalas técnicas de reabastecimiento de combustible, cuando el mandatario boliviano iba o regresaba de misiones en otros países, para reunirse y sostener conversaciones en un salón de aeropuerto.

“Todo nuestro apoyo al hermano presidente Nicolás Maduro ante el golpismo intervencionista del imperio que pretende adueñarse del patrimonio venezolano, violando el derecho internacional. Bolivia apoya el diálogo para evitar enfrentamientos”, dijo en una de esas ocasiones.

Esta posición ha costado al presidente boliviano críticas en el país. Hace poco, el candidato presidencial por Comunidad Ciudadana, Carlos Mesa, comentó que ese apoyo lo beneficia.

“Yo como candidato estoy encantado de que el Presidente siga respaldando con tanta efusividad y con tanto afecto al presidente dictador Maduro, porque eso favorece a nuestra candidatura, y pone en evidencia, transparenta la verdadera filosofía de la política que Morales cree”, dijo.

Cárdenas, en la misma línea, consideró que esa cercanía daña a Bolivia y al Presidente.