El sonido metálico del tren se fusionó con el chasquido irregular del fuego que se atizaba a un costado de los rieles. Algunos conductores de los vehículos que circulaban por la carretera asfaltada aceleraban la marcha para no ser devorados por el fuego o afectados por el humo enceguecedor, mientras que otros, los más arriesgados, disminuían la velocidad para no perderse ese espectáculo que parecía de ficción.

Lo que ocurría en ese punto geográfico de Bolivia, entre Quimome y El Tinto de la carretera que une a Santa Cruz con San José de Chiquitos, era la propagación de un incendio que había empezado el jueves.

La bravura del fuego había disminuido a la una de la madrugada del viernes gracias al esfuerzo de los bomberos del municipio de San José, pero el viento rebelde volvió a atizarlo y las llamas retornaron con mayor furia. Cuando eso ocurrió, Guillermo Capobianco, de Seguridad Ciudadana de la comuna josesana, hacía su ronda con cuatro bomberos de la brigada municipal.

Se metieron por la boca del incendio, pero sus mochilas con 20 litros de agua que cargaban en sus espaldas, se agotaron en minutos y, como no cuentan con un tanque móvil, tuvieron que correr a Quimome para cargarlas. Capobianco no podía utilizar su teléfono celular para pedir refuerzos porque en esa zona no hay señal telefónica. Cuando llegó a Quimome, lo hizo. “¡Urgente!, ¡urgente!, manden refuerzos. El fuego está fuerte”, dijo.

En el foco del incendio, las llamas brincaban como cabritas por encima de la carretera y en un abrir y cerrar de ojos el fuego avanzaba lastimando la maleza y dejando sin hogar a los animales silvestres: un zorro y un jochi salieron en estampida y las aves graznaban en un cielo opaco y triste. Desde ahí también se podía ver un cerro que de sus crestas brotaban bocanadas de humo, que intentaban comerse el horizonte.

Cinthia Asín, secretaria de Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente de la Gobernación, informó de que Roboré y San José reportan incendios de gran magnitud y que existe preocupación porque las llamas se acercan a algunas comunidades. Rudy Vargas, de la Unidad Forestal Municipal, dijo que a pocos kilómetros de los incendios en el municipio de San José están localidades como San Lorenzo Nuevo, Naranjo, Agua Retirada, etc. En Roboré, hay fuego descontrolado en la comunidad San Lorenzo, a 65 km del pueblo.

Área afectada

Asín dijo que en San José de Chiquitos los incendios han arrasado 300 hectáreas, mientras que en Roboré el daño es mayor, con 3.000 hectáreas. “Estamos en situación crítica, ayer reportamos 57 emergencias por incendios, pero entre el jueves y el viernes tenemos 10 más”, dijo.

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