Alphabet, la empresa matriz de Google, ha retirado las licencias a los productos de Huawei, que no incorporarán la plataforma de descarga de aplicaciones Google Play, lo que significa de facto la imposibilidad de acceder a todas las 'apps' diseñadas para el sistema operativo Android (que usa Huawei en sus teléfonos) que no estén en código abierto.

Medios locales como el hongkonés South China Morning Post avisan hoy de que la restricción "podría destruir" el mercado externo de Huawei, habituado a usar Android y las aplicaciones que provee Google, "dejando el paso libre a empresas como Samsung" y otras tecnológicas chinas como Oppo y Xiaomi.

En respuesta, la tecnológica china prometió este lunes que continuará facilitando actualizaciones y servicios posventa a todos sus equipos, tanto "a los que ya se han vendido como a los que están aún almacenados", y que seguirá construyendo un "ecosistema de software seguro y sostenible" para todos sus usuarios.

Asimismo, Ren agradeció a Google el hecho de "ofrecer soluciones potenciales" para afrontar la crisis, y destacó también el "apoyo" de un "gran número" de empresas estadounidenses que estarían presionando para conseguir rebajar las restricciones de Trump.   "Los teléfonos de Huawei no van a ser muy útiles sin las aplicaciones de Google en ellos, al tiempo otras aplicaciones dejarán de funcionar sin los servicios de Google", comenta a ese periódico el investigador Bryan Ma, de la firma IDC Asia-Pacific.

Pese a que el veto de Alphabet es el más inmediatamente perceptible para el usuario y el que ha causado más revuelo mediático, seis fabricantes de componentes electrónicos estadounidenses y uno alemán también han anunciado que rompen relaciones comerciales con Huawei.

Las compañías de procesadores de EEUU Intel, Qualcomm, Xilinx y Broadcom, la alemana Infineon Technologies y los fabricantes de chips de memoria estadounidenses Micron Technology y Western Digital dejarán de suministrar a Huawei también en cumplimiento de la orden de Trump, lo que podría demorar los planes de adopción de la red 5G a nivel mundial.

La medida de Trump se suma a la agria guerra comercial que el mandatario ha entablado con China, que ha llevado a la imposición de aranceles a la importación de numerosos productos y que ha sido respondida con medidas similares por las autoridades de Pekín, al tiempo agudiza la batalla por dominar esta tecnología clave

Tres meses de prórroga

Ante la preocupación de los usuarios y las compañías estadounidenses, Washington decidió el lunes postergar hasta agosto la prohibición a Huawei de utilizar componentes y software de Estados Unidos. 

En un contexto de guerra comercial entre ambos países, Donald Trump decidió la semana pasada prohibir las exportaciones de productos tecnológicos estadounidenses a ciertas compañías consideradas "un riesgo" para la seguridad nacional. 

La medida apuntó sobre todo al grupo tecnológico Huawei. 

El gigante Google, cuyo sistema Android equipa a la gran mayoría de los teléfonos inteligentes del mundo, anunció el domingo que tendría que cortar los puentes con Huawei, lo que privaría al grupo chino de acceder a ciertos servicios de Android y sus famosas aplicaciones Gmail o Google Maps. 

Esta decisión también afecta a una gama de compañías estadounidenses, desde proveedores de software hasta fabricantes de semiconductores que suministran a Huawei.

El lunes, las autoridades estadounidenses parecieron intentar calmar los ánimos al postergar por tres meses la entrada en vigor de las sanciones, para dar tiempo a Huawei y a sus socios comerciales de adaptarse a la medida.

"Esta licencia general temporaria da al sector el tiempo para organizarse de manera diferente y al departamento (de Comercio) la posibilidad de determinar las medidas apropiadas a largo plazo para las empresas de telecomunicaciones estadounidenses y extranjeras que hoy se sirven de los equipos de Huawei para algunos servicios esenciales", dijo el secretario de Comercio Wilbur Ross, citado en un comunicado.