"Yo desearía que mis hijos vengan a visitarme, los quiero ver a todos. Ese quiero que sea mi regalo”, expresa Amanda Beltrán, quién hace seis años vive en el hogar de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados. Ella tiene tres hijos, solo uno la visita con mayor frecuencia.

Al igual que ella, Yola Barba, de 83 años, para hoy que se conmemora el Día de la Madre, espera ver a sus dos hijos juntos. “Mañana (hoy) van a venir porque soy su madre”, indica firmemente, este es el séptimo festejo de las madres que pasa en el hogar de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, en el lugar hay 104 abuelitas, que tienen entre 63 y 100 años.

Pedido

Bena Villagómez igual enfatiza que lo más importante para el festejo de hoy es poder ver a sus siete hijos juntos. “Dos vienen siempre, pero yo los quiero ver a todos para que me agasajen”, insiste, Villagómez. Incluso este pedido se repite entre las que recién llegaron, tal es el caso de Olga Camacho, de 74 años, ella está en el asilo hace solo dos semanas. “Mis hijos vienen a visitarme a diario desde que llegué, pero mañana (hoy) es más importante que vengan. Sé que vendrán. Ese será mi regalo”, dice, Olga.

30 años de festejo a madres

Cada año el peinador Pippo Galarza agasaja a las abuelitas en este hogar, justo este año se cumplen 30 años ininterrumpidos de este festejo. “Es una actividad que realizo con mucho cariño con mi familia y con las personas con las que trabajo”, resalta. En la jornada las abuelitas bailaron con el ballet Cupesi, todas se levantaron cuando escucharon el “Viva Santa Cruz”. Igual se cortó el pelo y se maquilló a las abuelitas.

En el asilo, con la actividad prevista para hoy, un churrasco de confraternización, ya suman tres días de festejos. El pasado sábado agasajaron a este grupo las estudiantes de una universidad privada.

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