Tres personas perdieron la vida en menos de 72 horas y el ministro de Justicia, Héctor Arce, solicita "sanciones drásticas" para los responsables de esos linchamientos. Turbas enardecidas fueron las responsables de matar a dos jóvenes en Potosí y a un ciudadano brasileño en Santa Cruz

"Los casos San Julián y Uncía deben ser rápidamente investigados y los responsables sancionados drásticamente" (sic), escribió en las últimas horas la autoridad en su cuenta en Twitter.

En la víspera dos muchachos fallecieron lapidados en el norte de Potosí, acusados de presuntamente ser responsable del robo de un vehículo. Uno de ellos era menor de edad. En la situación incluso fue agredido el representante de la Defensoría del Pueblo en esa región del país. 

"Cómo nación no podemos tolerar y permitir que se haga justicia por mano propia, violando el más sagrado de los derechos como es el Derecho a la vida" (sic), agregó el titular de la cartera de Justicia.

Bolivia era hasta hace algunos años uno de los países de la región en el que más linchamientos se reportaban, de acuerdo a datos de agencias internacionales, entre ellas la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH).

En 2013 se reportó que en territorio nacional se registraba un promedio anual de 30 personas fallecidas en circunstancias violentas a manos de la población, índice que solo se encontraba por debajo de Guatemala.