El juicio oral por el asesinato de Carla Bellot y Jesús Cañisare se instaló ayer en el Tribunal Primero Anticorrupción y Violencia de La Paz en medio de una fuerte custodia policial y marcado por el clamor de justicia de los familiares de la joven pareja. El Ministerio Público planteó la pena máxima (30 años) para los acusados en este caso.

Marco Mostajo, abogado de las víctimas, indicó que son 86 las pruebas, 46 testigos y nueve pericias las que se han preparado para este proceso en el que se ha acusado a los hermanos Eliot, Israel y Mikaela León Fernández, además de Renzo Cáceres y Estefanía Guizada por los delitos de asesinato, feminicidio y violación.

Dentro del mismo caso también están implicados Priscila Ch. M. (pareja de Eliot), Alex Eduardo P., Carla Patricia M., Johnny Desiderio S. y Agustín C. P. como cómplices del hecho. Algunos de los procesados, al momento de su ingreso a la audiencia, fueron golpeados y agredidos verbalmente por parte de los familiares de las víctimas. 

Una de las familiares, que protestaba en el lugar, lamentó que desde hace más de un año se continúe esperando justicia. "¿Qué estamos esperando si ya se ha recolectado todas las pruebas y otras cosas? Pedimos al Ministerio de Gobierno que nos ayude, que nos colabore en este caso", dijo en medio del tumulto generado.

"¡Malditos! Estoy recordando (ahora) cómo llegaba (mi hijo), que decía cómo andaba, en la casa era (como un) padre, a mi hijo mayor me lo han matado, no saben cómo me siento", lamentó.


Una historia de amor con final trágico

Carla y Jesús, ambos de 25 años, se conocieron a los 13 en el colegio Pedro Poveda, de La Paz, y tras 12 años de noviazgo pretendían casarse en 2018 pero el destino les tenía preparado un final trágico.

Martha Bellott, hermana de la víctima, dijo que la pareja, la madrugada del 1 de enero, Carla y Jesús Miguel salieron de sus domicilios rumbo a la discoteca “Planta Baja” de la calle Figueroa de La Paz para participar de una fiesta bailable por Año Nuevo. Luego se supo que salieron a solicitud de unos amigos integrantes del grupo musical “La Nueva Onda”, que tocaría en el lugar. 

Ellos fueron asesinados en Año Nuevo de 2018 después de que salieron de la discoteca del centro paceño para ir a la casa de sus asesinos a continuar con el consumo de bebidas alcohólicas.

Sus cuerpos fueron botados en el río Orkojahuira de la zona San Simón, en La Paz. Tras una búsqueda de varios días, la Policía encontró los cadáveres y los entregó a sus familiares quienes los sepultaron en medio de dolor.

En la morgue del Hospital de Clínicas se les realizó el examen forense que determinó que la causa de la muerte de Jesús Miguel y Carla fue por golpes muy violentos en la cabeza.

Sus familias piden al Ministerio Público dar a los acusados en este caso la pena máxima de 30 años.