Opinión

cara a cara

El Deber Hace 2/27/2019 8:00:00 AM

Al momento de escribir esta columna, seguía luchando por su vida la niña de apenas tres años y 11 meses de edad flagelada por sus propios padres en una comunidad cruceña. Los médicos del hospital no pudieron contener las lágrimas ante el estado de la pequeña con su cuerpo lleno de marcas por los golpes recibidos impiadosamente de los monstruos abominables que la trajeron al mundo. Lo hicieron para hacerla sufrir de la manera más cruel junto a dos de sus hermanitos algo mayores a los que pretendieron culpar de la brutalidad cometida. Del lugar de los hechos y como evidencias del atroz maltrato, la Fiscalía recolectó palos de escoba destrozados en cada golpiza que recibía el indefenso e inocente ser. Estremecidos, nos preguntamos si el Estado boliviano, sus autoridades e instituciones, están haciendo lo mínimamente necesario y suficiente contra el creciente maltrato infantil que muestra, entre otras cosas, los síntomas de una sociedad enferma.

A través del diálogo y la concertación, Bolivia y Argentina avanzan hacia un acuerdo de ‘salud recíproca’ que garantice equidad y calidad en la atención médica para ciudadanos no residentes de ambos países. ¿Porqué no aplicar la misma ‘receta’, buscando superar el áspero conflicto generado por la aplicación, sin acuerdos plenos ni reglas claras, de un seguro gratuito de salud para los bolivianos?

En una nueva muestra de su talante dictatorial y autoritario, el gobierno de Nicolás Maduro retuvo a un equipo de televisión y confiscó su material de trabajo que mostraba a gente recogiendo desperdicios de un camión recolector de basura para no seguir pasando hambre en la desventurada Venezuela. Casi al mismo tiempo, fresco como una lechuga en su despacho, Maduro divulgó por twitter un video en el que se lo ve alardear por una llamada del mandatario boliviano para manifestarle su apoyo personal en la ‘heroíca batalla’ que libra contra el ingreso de alimentos y medicinas que los venezolanos necesitan para mitigar sus prolongadas carencias y angustias.