Gabriel García Márquez se inspiró en el galeón San José -barco que se sumergió en el mar de Cartagena con una inmensa riqueza en época de la colonia- para escribir una de sus mejores obras. Florentino Ariza adoraba a Fermina Daza y le prometió bajar hasta el fondo del océano en busca de tesoros para ella, como una demostración más de su amor y de que no estaba dispuesto a rendirse en la conquista de su corazón. El nobel colombiano, en su obra El amor en tiempos de cólera, se refería a la embarcación española que se hundió y que llevaba al Viejo Continente mucha riqueza. A esta historia se embarcó en la actualidad la nación Qhara Qhara, pueblo indígena boliviano que reclama parte del patrimonio inmerso.

Frente a la costa de Cartagena de Indias fue hallado en diciembre de 2015 el galeón San José, un barco español que se hundió hace más de 300 años llevando oro y plata, por un valor actual -se presume- de 17.000 millones de dólares. Hoy, la riqueza que estuvo en la embarcación está en disputa por los gobiernos de Colombia y de España, y existe un tercero en la pelea: una empresa británica radicada en Suiza que es experta en recuperar tesoros inmersos en océanos. Los rumores van y vienen sobre este hallazgo, que está a 600 metros del fondo del mar. Hablan de que el Gobierno colombiano llegó a un acuerdo con la firma extranjera y que todo lo recuperado sería dividido en dos. Otras voces hablan de que Bogotá y Madrid tienen un acuerdo para poner en tierra firme ese tesoro y que la fortuna sería dividida y expuesta en museos de ambas naciones.

La nación Qhara Qhara, uno de los 36 pueblos indígenas reconocidos por la Constitución boliviana, ingresó a la disputa esta gestión. Las autoridades de este pueblo llegaron a Bogotá para reclamar parte del tesoro que les pertenece, ya que muchos objetos valiosos fueron hechos en Potosí con plata del cerro Rico. Los originarios presentaron 200 hojas en las que demuestran que el patrimonio hoy inmerso en el mar de Cartagena fue saqueado por la colonia española.

La riqueza salió de suelo potosino vía terrestre hasta las costas de Arica, al norte de Chile. De ese puerto partió rumbo al Callao, hoy Lima, donde cargó más objetos valiosos producidos en las minas peruanas. Luego llegó al mar de Ecuador y de ahí pasó por el canal de Panamá para llegar a Cartagena. En esta tierra, el galeón San José fue derribado por un escuadrón inglés en 1708.

“Entregamos este año oficialmente la documentación necesaria que respalda y demuestra la procedencia histórica de los recursos como la plata, el oro y otros elementos que fueron sustraídos en la invasión de la Colonia. Toda la información está respaldada sobre la explotación inhumana para sacar los recursos mineros energéticos del cerro sagrado de Potosí”, destaca Samuel Flores, autoridad indígena.

Flores recalca que más que el afán de que se les entreguen los recursos, su preocupación radica en que las aspiraciones de España prosperen, pues, el país europeo pretende adueñarse de parte del tesoro. “España acabó con vidas humanas, humilló, desculturizó toda América, los pueblos fueron despojados de sus tierras y desaparecieron hermanos”, reclama el líder indígena.

Además, Flores protesta porque una empresa privada ingresó a la disputa sellando acuerdos con el Gobierno de Colombia, ya que este tipo de recuperaciones es manejado solamente por transnacionales que cuentan con equipos y recursos humanos adecuados. Generalmente la fortuna se divide en dos.

Asesoría en Colombia

El pueblo boliviano está asesorado por un equipo jurídico con radicatoria en Bogotá. El abogado Guillermo Gómez explica que la nación Qhara Qhara no pretende llevar la riqueza a Bolivia, sino que se preserve en un museo colombiano. A lo que se niegan rotundamente es que se moneticen las piezas ancestrales y sean repartidas entre empresas transnacionales y el gobierno de España. Los juristas colombianos no cobran por su trabajo y ayudan al pueblo indígena.

“Lo que se pide es el respeto por el patrimonio arqueológico, por el patrimonio cultural y el reconocimiento por la soberanía de los pueblos a reclamar por los bienes que están ahí sumergidos (...) En el galeón San José no solo hay plata y oro, mucha de esa plata y oro fundido proviene de tumbas de indígenas y de las minas de Potosí. Una vez se extraiga ese material, hay que vigilar los materiales y el manejo posterior que se haga a ese material para evitar que sea comercializado y para que no vaya a manos ajenas”, destaca Gómez.

El jurista señala que el Estado boliviano no cooperó a la parte interesada debido a que existen acuerdos internacionales que lo impiden. Aun así, la embajada de Bolivia en Colombia ayudó en lo necesario a los líderes indígenas cuando llegaron a la capital colombiana. El ministerio de Culturas de Bolivia recalca que en este asunto se cumplen tratados de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés) y de las cuales La Paz es parte.

La Convención del Mar de la Unesco dice que un barco hundido es del país del que sea su bandera y que recomienda la conservación en el lugar donde está. Pero Colombia no está obligada a cumplir ese capítulo porque no es firmante de este tratado. Es por eso que España reclama el tesoro.

El Gobierno de Colombia revisa durante estos meses la licitación con una empresa de capital británico llamada Maritime Archaeology Consultants Switzerland (MACS), pero con sede en Suiza, que fue la preelegida, en alto secreto mantenido durante dos años, para excavar los restos del naufragio del galeón San José. El periodo de revisión de la licitación llamada APP (Asociación Público Privada) concluirá el 10 de febrero de 2019.

El abogado Gómez señala que en caso de que el Gobierno de Colombia acuerde con empresas cazatesoros, se acudirá a instancias internacionales, como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

“Uno de los objetivos del expresidente Juan Manuel Santos era extraer el galeón antes de la terminación de su mandato, eso no fue posible porque se detuvo la actividad. Ahora el nuevo Gobierno (de Iván Duque) está revisando aspectos jurídicos para extraer el tesoro. Acá (en Bogotá) hay dos visiones: comercializar el tesoro o proteger ese material”, destaca Gómez.

Carmen Inés Vásquez es la ministra de Cultura de Colombia. La autoridad asegura que los cronogramas sobre la extracción del galeón San José no se han alterado y la fecha sobre la eventual reactivación de la licitación continúa según lo establecido. Es decir, en febrero de 2019 se conocerán los procedimientos para la búsqueda del tesoro.

La vicepresidenta de Colombia, Marta Luisa Ramírez, encabeza las gestiones y fue ella quien desmintió al canciller de España, Josep Borell, quien afirmó hace días que existía un acuerdo con Bogotá para descubrir el patrimonio sumergido.

“El Gobierno del presidente Iván Duque ha sido muy claro con todos los interesados en que la posición nuestra es tomar una decisión que atienda los intereses de Colombia, que atienda el respeto del patrimonio cultural, para que lo pueda disfrutar la humanidad”, recalcó Ramírez.

El trabajo subacuático

Duque no asumió posición al respecto desde que llegó a Palacio de Nariño. Vásquez garantizó que las joyas se quedarán en suelo colombiano y que se está viendo la posibilidad de construir un museo solamente para exhibir este patrimonio. Lo que se desconoce es que si todo el tesoro se quedará en Colombia o parte se irá a España o algo de los objetos valiosos serán comercializados por empresas transnacionales.

El director del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (Icanh), Ernesto Montenegro, explica que rescatar el galeón San José no será una tarea fácil. El experto detalla que si bien el trabajo será como una excavación en tierra firme, el hecho de que esté a unos 600 metros de la superficie marina, en medio de la absoluta oscuridad, y a donde el ser humano no puede ir, obliga a utilizar una tecnología de punta. El trabajo de rescate llegará a costar al Estado colombiano 71,6 millones de dólares, según la licitación del Ministerio de Cultura de la vecina nación.

“Se trabajará removiendo el sedimento con gran cuidado y recogiendo los objetos con robots. Cada uno de los aproximadamente 10 millones de piezas se meterán en una bóveda con gel para evitar su deterioro. Luego irán al barco y de allí al laboratorio. Aquí se determinará la singularidad y la representatividad de los objetos que se recuperen. También hay factores como la repetición de monedas y objetos, el estado de conservación y su importancia científica y cultural”, destaca Montenegro.

Florentino Ariza explotaba de amor por Fermina Daza y siempre pensó que la fortuna del galeón San José estaba a 20 metros. Hoy, existe discordia por ese tesoro que le prometió a su amada.