Un cohete de la empresa estadounidense SpaceX despegó en la noche del jueves desde Estados Unidos con la primera sonda israelí hacia la luna a bordo. El cohete Falcon 9 despegó sin incidentes desde Cabo Cañaveral, en Florida, hacia las 20:45 locales (1:45 GMT del viernes).

El disparo fue seguido en directo en Israel por numerosos ingenieros y personal de apoyo de la misión y por el primer ministro Benjamín Netanyahu, desde el centro de control de la empresa aeroespacial Israeli Aerospace Industries (IAI), socia del proyecto.

El segundo piso del cohete debía liberar la sonda, bautizada Bereshit (Génesis, en hebreo), 33 minutos después del despegue.

La sonda efectuará luego varias órbitas en torno a la Tierra que le servirán de impulso para, con ayuda de su motor, emprender, en un segundo tiempo, dirección a la luna, donde debería posarse el 11 de abril. El cohete transporta también un satélite indonesio y otro de la fuerza aérea de Estados Unidos.

La iniciativa es privada, asumida desde 2010 por la organización sin fines de lucro SpaceIL, pero el proyecto es motivo de orgullo nacional en Israel, donde se destaca que solo tres naciones han logrado hasta ahora alunizar (Estados Unidos, Rusia y China).

Al comienzo, la idea consistía en responder al concurso Google Lunar XPRIZE, que ofrecía una recompensa de 30 millones de dólares al primer aparato privado que alunizara antes de marzo de 2018.

Nadie llegó a tiempo, pero el equipo de SpaceIL continuó su misión y compró una plaza secundaria a bordo de un cohete SpaceX (cuya carga principal es un satélite indonesio).

La misión, cuyo costo debía reducirse inicialmente a 10 millones de dólares, insumió diez veces más, pero "es el aparato más barato en intentar" este desafío, insiste el grupo IAI.

Morris Kahn, un hombre de negocios y filántropo, estuvo entre quienes financió el desarrollo del robot. "Haznos sentir orgullosos", dijo Kanh la noche del jueves dirigiéndose a la sonda.

El alunizaje constituye la misión principal de Génesis, aunque un instrumento científico viaja a bordo para medir el campo magnético lunar. La sonda fue concebida para durar apenas unos días.

Una cápsula en el robot contiene discos digitales con dibujos infantiles, canciones e imágenes de símbolos israelíes, los recuerdos de un sobreviviente de la Shoah y una Biblia.

Participaron en la iniciativa socios no israelíes. SpaceIL se comunicará con la sonda gracias a antenas de la Swedish Space Corporation.

La Nasa puso a disposición su Deep Space Network para enviar hacia la Tierra los datos de Bereshit. La agencia espacial estadounidense instaló también un retro-reflector láser en el robot con el fin de probar el potencial del láser para la navegación espacial. Este nuevo interés por la Luna es mundial, y 2019 será un año pletórico en iniciativas.

China, que en 2013 hizo alunizar su robot "Conejo de jade", envió en enero a la cara oculta del a menudo llamado "octavo continente" de la Tierra, su alunizador Chan'e-4, y prevé otras misiones.

India espera a su vez convertirse en la próxima primavera boreal en el quinto país lunar, con su misión Chandrayaan-2, que comprenderá un alunizador y un robot móvil.

Japón proyecta a su vez el envío, hacia 2020-21, de un pequeño aterrizador lunar bautizado SLIM, para estudiar una zona volcánica.

La Nasa, pro su lado, definió como política oficial el retorno a la Luna, siguiendo las directivas impartidas por el presidente Donald Trump en 2017.