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 Edición Impresa 23 Abril 2011  
 

Pilcomayo. Levantan la veda de pesca del sábalo
Subsistencia. Más del 60% de la población de Villa Montes vive de los ingresos que genera la actividad pesquera durante la temporada del sábalo, entre mayo y septiembre de cada año


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Ruy D’Alencar. Villa Montes

La pesca del sábalo es la espina dorsal de la economía de Villa Montes y el movimiento de pescadores y comerciantes sobre las riberas del Pilcomayo, días antes del levante de la veda pesquera, el 1 de mayo, así lo demuestra.
El sábalo, según indican autoridades de la Tercera Sección de Tarija, puede representar para los consumidores cruceños y del resto del mercado nacional un bien de consumo no típico, pero para los más de 40.000 habitantes villamontinos (relacionados directa o indirectamente con la pesca) representa la base de su subsistencia durante buena parte del año, al menos entre mayo y septiembre.
“Es la segunda fuente de ingresos de la región”, dice Ramiro Antelo, asesor general del Ejecutivo seccional, para explicar que, después del ingreso que generan las actividades relacionadas con los hidrocarburos, el comercio de pescado sostiene a los pobladores (60%), porque mueve algo más de Bs 15 millones solo por venta directa en el río.
Los pescadores indígenas venden cada unidad a Bs 5 en sus puestos sobre las riberas del río, mientras que los intermediarios cobran desde Bs 20 en adelante.
“Para nosotros la pesca es cosa de vida o muerte”, asegura Moisés Sapirenda, primer capitán grande de los weenhayek, que recuerda que ancestralmente la pesca no solo ha sido la base de la economía de su pueblo sino que representa una forma de comunión espiritual con la naturaleza.
Los Weenhayek, conocidos como ‘Matacos’ (ellos lo consideran despectivo), son una etnia que habita la región del Gran Chaco desde la época precolombina y que tradicionalmente vive de la pesca de autosustento.
Sapirenda no exagera cuando habla de la dependencia de su pueblo respecto a la pesca, puesto que más de 5.000 personas que integran 40 capitanías Weenhayek aseguran los ingresos de todo el año para sus familias en base a las ventas de la temporada de pesca comercial del sábalo, que se extiende entre mayo y septiembre. “A diario se atrapan unos 600 pescados y los vendemos a Bs 5 cada uno. Con lo que se gana se ahorra un poco para vivir”, cuenta Martha Sánchez, pescadora Weenhayek.
Sin embargo, hoy la actividad pesquera se encuentra amenazada por la sobrexplotación (aprovechamiento irracional) del sábalo y el desvío de la cuenca del Pilcomayo en el lado argentino y paraguayo, para el uso en agricultura y ganadería. Existe un registro de numerosas denuncias por escrito que el pueblo Weenhayek ha hecho ante autoridades departamentales y nacionales sobre la depredación de peces en estas aguas.
“Diez años atrás, el Pilcomayo recibía la presión de alrededor de 200 personas u organizaciones comerciales. Hoy la cifra que estimamos alcanza a más de 600, y eso ha puesto en riesgo la sostenibilidad de recursos del río”, explica Rubén Vaca, ejecutivo del Gobierno Regional de Villa Montes.
Este aumento, sostiene Vaca, se debe a la explotación comercial ‘salvaje’ del sábalo (se utilizan químicos sobre el agua y explosivos) que supuestamente efectúan comerciantes de Santa Cruz, Chuquisaca y La Paz, que buscan aprovechar el alto valor comercial del sábalo,  pero sin medir las consecuencias. Por ese motivo, a partir de este año el uso del río se limitará a 60 concesiones para pescadores tradicionales (indígenas y miembros del sindicato Pilcomayo), cortando la intervención directa de comerciantes del interior del país (ver página siguiente).
Los villamontinos no sacan de sus cabezas la advertencia sobre las posibles consecuencias de sobrexplotación pesquera del río y por el desvío del cauce de sus aguas en suelo argentino y paraguayo que, a criterio de los pescadores, puede llegar a impedir la migración natural del sábalo hacia el lado boliviano y poner en riesgo la temporada de pesca.
Los Weenhayek afirman que han denunciado formalmente desde 2008 ante la Cancillería de Bolivia el desvío de las aguas del Pilcomayo en territorio argentino y paraguayo para la agricultura y la ganadería en el Chaco Boreal y Chaco Central, relata Jacinto Ugarte, segundo capitán grande.
El dirigente protesta no haber obtenido respuesta de la Cancillería. Se intentó establecer comunicación con esta repartición vía telefónica, pero no fue posible.
“Supuestamente, la Prefectura de Tarija (en el periodo de Mario Cossío) hace tres años dio su consentimiento ante la Comisión Trinacional del Pilcomayo (Bolivia-Argentina-Paraguay) para el desvío del río a la altura de los bañados de la Estrella (en Argentina) y los del Estero Patiño (Paraguay), eso nos afecta porque el cardumen no sigue su curso hasta Villa Montes”, explica Ugarte, que asegura tener pruebas que respaldan sus palabras.
Pero representantes de la Comisión Trinacional para el Desarrollo de la Cuenca del Pilcomayo, creada en 1995, sostienen que cada país hace uso soberano de las aguas del río en función de la parte que afecta a su territorio y que todo procedimiento se comunica a las representaciones de los otros países.
Claudio Laboratti, jefe de la Unidad de Monitoreo de la Dirección Ejecutiva de esa comisión que ahora descansa en la ciudad de Formosa (Argentina), descarta que el desvío del río en determinadas zonas de Argentina y Paraguay afecte al curso migratorio del sábalo porque son corrientes menores (menos del 20% del cauce) y por tanto no se daña a los pescadores y comerciantes bolivianos. 
“Los Weenhayek tienen una serie de reclamos con argumentos que no son técnicos. Nosotros trabajamos en una investigación para determinar el curso migratorio del sábalo, pero se puede adelantar que hay un monitoreo de toda la cuenca que se puede ver en el portal pilcomayo.net”, dice Laboratti.
Pero el que ha reconocido desvíos irregulares del cauce en su país es el Gobierno paraguayo, a través de Juan Carlos Centurión, cónsul del país guaraní con asiento en Tarija y Chuquisaca.
“Se dispuso la destrucción de estas obras irregulares que retienen el Pilcomayo y que pueden provocar desequilibrios naturales”, confirmó Centurión.
En el transcurso de la semana que acaba, autoridades paraguayas notificaron que se destruyeron al menos 16 represas en haciendas ubicadas en el bañado del Estero Patiño que se comunican con la cuenca del Pilcomayo.

Se debe asesorar a los Weenhayek
Rodrigo Barahona. | Sociólogo
El cambio de estatus del Estado boliviano, que con la Asamblea Constituyente dejó de ser República y se convirtió en Estado Plurinacional, no se condice con algunos de sus postulados más esenciales. El reconocimiento de 36 naciones o grupos étnicos en la Constitución no debe ser solo una cuestión lírica o enunciativa.
El caso de los Weenhayek en el sur del país, un grupo étnico que conserva aún rasgos primigenios en cuanto a su forma de vida y que, por tanto, no está socialmente integrado a la sociedad boliviana ni ha sido todavía asimilado culturalmente, amerita la creación -si es que no existe aún- de una repartición estatal que vele por sus derechos y los asesore frente a conflictos como el de la pesca indiscriminada en su territorio.
El discurso ambientalista, ecologista, de defensa de la madre tierra involucra también a estos actores, que tienen las de perder frente a comerciantes de pescado, concesionarios forestales y mineros, agricultores y todo tipo de personas que pueden afectar sensiblemente su modo de vida.
La gestión pública del Estado boliviano debe tener en cuenta a estas comunidades, que están permanentemente amenazadas por los conflictos que ponen en riesgo hasta su pervivencia.

  Las cifras 

5
Bolivianos es el precio que cobran los pescadores por unidad de sábalo recién sacado del río.

15
Millones de bolivianos se mueven en promedio cada año solo por venta directa de pescado en los puestos de los pescadores en el río.

En Villa Montes deciden limitar las concesiones
Subsistencia. Representantes del pueblo Weenhayek aseguran sentirse amenazados por la sobrexplotación del río y el desvío del curso de sus aguas en la cuenca internacional
El ejecutivo de la Tercera Sección de Villa Montes aprobó un reglamento de pesca y acuicultura para el río Pilcomayo en el que se restringe la explotación comercial de sus aguas para el uso de pescadores tradicionales Weenhayek, informó Juan Carlos Ferrari, responsable de la Unidad de Recursos Hídricos.
El reglamento excluye la posibilidad de que comerciantes ajenos a la región de Villa Montes accedan a una concesión de usufructo del Pilcomayo y solo les autoriza la pesca de tipo deportivo y de autosustento, previo registro de control.
“Son 60 concesiones para familias Weenhayek y pollereros (red de pesca) de ese mismo pueblo, más que a los pescadores criollos”, indicó Ferrari.
A su vez explicó que las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional coadyuvarán en el control del cumplimiento del reglamento que ya está vigente.
“Antes, algunos militares se aprovecharon ilícitamente de la pesca usando métodos invasivos y depredadores, ahora la III Divisón de Ejército solo podrá pescar con un registro de autosustento”, indicó.
Rubén Vaca, ejecutivo de la Tercera Sección de Tarija, manifestó que su administración está dispuesta a afrontar el costo político de las restricciones, pues este reglamento, en su criterio, es el único medio de resguardar los derechos constitucionales de los Weenhayek y evitar la depredación de comerciantes de Santa Cruz, Chuquisaca y La Paz.
Edmundo Orellana, comandante del regimiento de la III División, comprometió el apoyo de las FFAA para la aplicación de los controles a lo largo del Pilcomayo. “Vamos a ajustarnos a lo que establece la normativa dispuesta por el Gobierno regional”, indicó.

  Reacciones 

Roberto Castillo
Concesionario Weenhayek
“Ya no queremos pollereros, hemos decidido en la comunidad que ya no vamos a dejar a los extraños pescar con nuestras concesiones. Ellos quieren acaparar todo y pagan poco. Nosotros vendemos el pescado a Bs 5 por unidad mientras que ellos lo venden a Bs 40 o más. Eso está mal”.

Carlos Rodríguez
Pescador criollo
“Los peces que hay en el río no deben ser solo para beneficiar a un sector. Eso me parece injusto. Vamos a ver la forma de poder pescar porque ese es el sustento de varias familias que no son Weenhayek. Eso se debió consultar con todo el pueblo y ver cómo dejar que todos se beneficien”.

Martha Sánchez
Pescadora Weenhayek
“Antes, los militares y los comerciantes extraños venían con sus redes e invadían todo. Pescaban las 24 horas del día y no dejaban descansar al río. Eso provocó la disminución de la oleada del sábalo y perjudicó. Ojalá que ahora se respete más al río y a los peces que no son de nadie”.

  Artículos del reglamento 

Derechos. El reglamento protege los derechos constitucionales del Pueblo Weenhayek, que en sus usos y costumbres constan formas ancestrales de pesca en el río Pilcomayo, lo cual les otorga derecho preferente respecto de terceros.

Fiscalización. El Gobierno Autónomo Regional de Villa Montes tiene la facultad de hacer cumplir las normas que rigen la materia, monitoreo, evaluar, preservar y planificar su aprovechamiento sustentable

Usuarios. Pueden  pescar concesionarios legalmente establecidos, con chalanas habilitadas, los pollereros Weenhayek, el pueblo Weenhayek en general y personas debidamente empadronadas para realizar pesca de subsistencia y pesca deportiva.

Métodos. Queda prohibido pescar con métodos ilícitos, en el río Pilcomayo y sus afluentes, tales como el empleo de materiales tóxicos, explosivos y otros cuya naturaleza causa daño o deterioro a los recursos pesqueros e hidrobiológicos

Art. 21. Las contravenciones a las prohibiciones comprendidas en los incisos 8, 10, 11, 12 y 14 serán sancionadas por la vía penal con sanciones privativas de libertad, para lo cual la Guardia Costera pondrá bajo custodia del fiscal de turno en la Felcc al contraventor.






 
 

  FOTOGRAFÍAS

Familia. La base de la pesca entre los Weenhayek es la organización familiar



  TITULARES

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