Miércoles 3, de septiembre del 2014
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia
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¿Es o no Bolivia un país mediterráneo?



Guillermo Capobianco Ribera
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Lo fue hasta la década de los años 30 del siglo pasado luego del zarpazo de Chile por el guano y el salitre.
A finales de los años 30 y después de tres años de batalla diplomática, Bolivia logró con la ayuda de Brasil un resonante éxito: el de tener acceso directo y soberano a las aguas del río Paraguay con 50 km de litoral.
Comparte las aguas internacionales de curso sucesivo de la hidrovía Paraguay-Paraná hasta el gran puerto de Buenos Aires y desde allí a la Europa de los 27, hoy en profunda crisis de producción y hasta de identidad.
Bolivia, por tanto, no es un país mediterráneo en términos clásicos porque tiene acceso directo al océano Atlántico desde Puerto Busch.
Lo que acontece es que este país fue gobernado por oligarquías minero-feudales que borraron de la memoria colectiva Puerto Busch y, desde luego, al legendario cerro de Mutún y sus 40.000 millones toneladas de reserva de hierro y manganeso.
Durante el Gobierno de Evo Morales se concretó el contrato con la empresa Jindal Power de la India y parecía que el sueño dorado de las provincias chiquitanas se iba a hacer realidad.
Es más, en tiempo relativamente aceptable la Jindal Power construyó la carretera Mutún-Puerto Busch de 132 km, obra extraordinaria para el cometido de transportar el mineral hasta el puerto sobre la hidrovía.
La construcción de esta carretera estuvo a cargo de una empresa nacional y a continuación se iniciaron las negociaciones con astilleros en Argentina para proveer de barcazas que debían ser utilizadas por la Armada boliviana.
Las organizaciones cívicas de la provincia Germán Busch exigieron sin éxito que la flamante carretera fuera asfaltada con recursos de la Empresa Siderúrgica Mutún.
Ahora se sabe con alarma que el proyecto Mutún será ‘desmontado’ dizque por falta de gas para echar a andar las máquinas de la siderurgia.
Hace un año se conoció la noticia de que la Jindal se aprestaba a exportar las 66.000 toneladas métricas (TM) de hierro que tiene como stock en las cercanías de Puerto Busch, a fin de cumplir contratos con empresas chinas. Se habló incluso de precios unitarios por TM.
Todo esto tiene un nombre: parece que los gobernantes actuales no quieren el surgimiento de una industria siderúrgica que hará de la región un polo activo de desarrollo que llevará progreso y bienestar a las provincias de tierras bajas del este.
De que Bolivia gravita sobre el océano Pacífico es evidente y por eso las propuestas en ese sentido tienen validez, aunque nos reservamos opinión en torno al rol fundamental que cumple Bolivia como ‘heartland’ de América del Sur.
Parece ‘surrealismo’ pensar contar con una franja territorial de 10 km de ancho y 150 de largo entre Bolivia y Perú con carreteras excelentes hacia ambos países hermanos, donde el sentido común nos lleva más bien a concebir un megapuerto con soberanía compartida.
La República del Perú ya lo está haciendo por su cuenta, a la altura de Lima, con una inversión aproximada de 11.000 millones de dólares.
Para acceder al gigante mercado brasileño, Perú tiene que contar con el acuerdo del ‘área de paso’, que es Bolivia. Como que la célebre ‘llave’ del conflicto cambió de manos.

* memocapobianco@gmail.com